La Hermandad de la Resurrección celebró el pasado domingo durante algo más de hora y media el acto del Cargador Distinguido de este año 2017 un acto en el que se realizan demasiados "microactos" internos y que al final diluye al verdadero protagonista del mismo que es el cargador distinguido de cada edición.

El acto comenzó -tras la lectura del acta que da origen al cargador distinguido de 2017- con un recuerdo a los cargadores distinguidos en años anteriores así como a aquellos cargadores fallecidos en los últimos doce meses.

Tras esto el que fuera Hermano Mayor de la Resurrección quiso hacer un homenaje al Hijo Predilecto de la ciudad y autor de los Titulares de la Hermandad de la Resurrección, Alfonso Berraquero. José Adolfo Baturone aseguró que la hermandad tenía previsto hacer este agasajo a la figura de Berraquero ya que coincidía con el X aniversario de la bendición de la Virgen de la Victoria y por su fallecimiento se haría a título póstumo.

En su alegato José Adolfo Baturone quiso recordar la faceta como imaginero de Alfonso Berraquero así como recordó -más de diez años después- la "corriente crítica" que se produjo con la bendición del Titular cristífero de esta hermandad haciendo ver que algunas heridas aún siguen latentes y que en algunos casos, como el que hablaba, no se han superado aún los comentarios negativos de aquella época.

Tras la intervención del que fuera Hermano Mayor de esta hermandad el actual, Antonio Moreno, hizo entrega de los diplomas a aquellos "cargadores diplomados" que es la forma que tiene la Resurrección de premiar la labor bajo los palos de algún miembro de cada una de las cuadrillas que realizan su oficio durante la Semana Santa de San Fernando. 

Los cargadores diplomados fueron en esta ocasión:  Francisco José Ariza Blanco, Juan José Barral López, Rafael Castañeda Vázquez, Enrique Fernández Fernández, Francisco J. Garcés San Jorge, Daniel García Barrera, Antonio Jesús Gago Gil, José María Gil Ruano, Alberto Martín Oliva, Sebastián Muñoz Castillo, Manuel Pavón Garrido y José Luis Sánchez Mellado.

En representación de los mismos tomó la palabra Enrique Fernández, capataz de la JCC, quien hizo una defensa a ultranza de la carga isleña, su léxico y su forma singular. También afirmó sobre los ataques que reciben los cargadores que vienen generalmente de "los foros". 

Tras la foto de familia de los cargadores diplomados y el cante de una saeta a cargo de José Malia la Hermandad de la Resurrección presentó el nuevo símbolo que servirá cada año para presidir este acto de homenaje al cargador que es una representación de una mano que agarra la pata de un paso. Para ello intervino el Delegado de Tráfico y tesorero de la Junta de Gobierno de la Resurrección, Ignacio Bermejo, quien con alusiones al Antiguo Egipto -referencias faraónicas incluidas- y otras definiciones quiso glosar esta nueva imagen que presidía el acto desde su inicio.

Una vez finalizado todo esto se llegó al momento de homenajear al cargador distinguido. Para ello subió al atril el que fuera Hermano Mayor de la Soledad, miembro actual de su Junta de Gobierno y sobrino del homenajeado, José María Ruiz Coello. 

Ruiz Coello usó verso y prosa para recordar su infancia, a una cofradía de aquellos cofrades fallecidos y glosar la dilatada trayectoria bajo los palos y como capataz de Antonio Coello Vázquez. Muy emotivas las palabras que hicieron que el público cortara al exaltador en varias ocasiones.

Tras esto el Hermano Mayor de la Resurrección impuso la insignia de plata al cargador distinguido de 2017 así como le entregó un diploma enmarcado que recuerda esta jornada.

Finalizó -tras más de hora y media- el acto del cargador distinguido con las palabras del homenajeado así como del Hermano Mayor de la Resurrección y del primer teniente de alcaldesa de la ciudad, Francisco Romero. (ISLAPASIÓN).

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