El pasado lunes se vivió una intensa tarde de oración compartida con el Vía-Crucis de las hermandades que cada año organiza el consejo local. Todo estuvo organizado hasta el más mínimo detalle. El acto piadoso en la Catedral tuvo una especial significación con la estampa del Santísimo Cristo flanqueado por cuatro hachones o el seguimiento, por parte de los cofrades, del acto en sí a través de unos libros conmemorativos, así como la interpretación de unas coplas compuestas por Álvarez Beigbeder para la liturgia de la cofradía de San Telmo y que nunca habían sonado. Estaban inéditas.

Fue una auténtica lástima que una tarde tan agradable quedara, de alguna manera, marcada por los hechos lamentables llevados a cabo por un grupo minoritario de cargadores del Cristo. Sin embargo, lograron hacer el suficiente ruido como para que, al día siguiente, no se hablara de otra cosa en la ciudad.

Tras el acto, y momentos antes de que la cuadrilla de cargadores se hiciera cargo de las andas del Señor, algunos increparon al obispo de la diócesis, José Mazuelos Pérez, gritándole: "¡Misericordia, misericordia!". Mazuelos Pérez manifestó a los protagonistas de estos hechos tan lamentables que "se abrió un tiempo para la Misericordia y no lo quisísteis acoger. Ahora llega el tiempo de la Justicia", con lo que las voces de ese grupo de cargadores del Cristo subió de tono.

Aquello no pasó a más gracias a la intervención de los mismos cargadores así como cofrades que presenciaron los actos, además del presidente del consejo, Dionisio Díaz, que se interpuso ante los ánimos exaltados. El mismo presidente ha querido manifestar que "fueron unos hechos lamentables. Después del acto tan intenso que pudimos vivir en la Catedral. Y sobre todo me parece una gran falta de respeto hacerlo delante de su propia imagen". La valoración del presidente de las hermandades jerezanas va más allá al asegurar que "este tipo de hechos demuestran una gran falta de deferencia a la institución de la que estas personas dicen pertenecer. Y además, mancha la imagen de la Semana Santa. No sé que intereses buscan, pero sí he de decir que no son precisamente los mejores ni para su hermandad ni para las cofradías en general".

Dentro de un grupo de cargadores del Santísimo Cristo que fueron testigos de los hechos y a los que ha tenido acceso este medio se le quita hierro al asunto. Se argumenta y reconocen que no fue el lugar ni el momento para reivindicar nada. Afirman que sólo fue un cargador el que se acercó al obispo para que considerase la resolución de un expediente a dos personas que no podrán salir este año. Al parecer, y según la versión de este grupo, fue una persona "de fuera de la hermandad" la que increpó al obispo subiendo hasta la zona del altar. Por otro lado, cuestionan la respuesta que tuvo mayordomo del Cabildo, Manuel Lozano, que intentó calmar los ánimos una vez iniciados los hechos aludidos.

Posteriormente, y ya de camino a San Francisco, hubo pequeños conatos de gritos contra la junta de gobierno. Además, comentar que al llegar el paso a la zona de la Cruz Vieja, algunos vociferaron animando a irse para el barrio en lugar de tomar el camino de vuelta al convento.

Algún grito e increpación que se repitió posteriormente en las calles Pedro Alonso y Corredera hasta que finalmente quedara recogida la portentosa imagen del Santísimo Cristo de la Expiración que, a pesar de todo, fue el auténtico protagonista de la tarde cofradiera que se pudo vivir.


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