Hoy han finalizado 128 años de historia en nuestra ciudad. 128 años en los que la comunidad de Madres Capuchinas han participado -aún en su clausura- dentro de la vida de la ciudad y que por ello fueron reconocidas en el mes de abril de 2005 con la medalla de oro de la ciudad. 

La jornada empezaba con la misa de ocho y media de la mañana -como de costumbre- que ha oficiado el capellán de la capilla, el Rvdo. P. José Francisco Piñero Serván en la que ha vuelto -por segundo día consecutivo- a despedirse de las cuatro monjas que conformaban hasta hoy la comunidad de clarisas capuchinas en San Fernando.

El sacerdote ha recordado la importancia de estas monjas de clausura para la ciudad en una misa a la que han acudido unas cuarenta personas que querían dar el último adiós a estas religiosas.

Tras la eucaristía llegaron los momentos más tensos con la presencia en el convento tanto del abogado que defiende los intereses de la comunidad -el ex Hermano Mayor de la Resurrección, José Adolfo Baturone- como de la encargada de la defensa jurídica del Obispado de Cádiz y Ceuta.

Finalmente se acordó que la salida de la comunidad fuera unas horas más tarde -se ha llevado a cabo pasadas las once y media de la mañana- tras organizar los últimos enseres que debían llevarse a su nueva residencia, en el convento de esta comunidad en El Puerto de Santa María.

Algunos isleños han querido estar junto a estas monjas de clausura en los últimos momentos ofreciéndoles sinceras muestras de cariño. De entre las hermandades y cofradías de la ciudad se encontraban cofrades de la Archicofradía de Medinaceli que han ayudado en todo momento a llevar algunas de las pertenencias de las monjas al convento portuense.

La esperada salida de las octogenarias religiosas ha sido de manera espaciada. En primer lugar Sor María Inmaculada y Sor Pilar abandonaron en el primero de los vehículos el convento, visiblemente emocionada esta última. 

Tras la marcha de dos de las cuatro monjas la más joven de las religiosas -Sor María del Carmen- quiso expresar públicamente el agradecimiento por el cariño mostrado en todos estos años por parte del pueblo de San Fernando. Fue Sor María Jesús -natural de San Fernando- la última en abandonar el convento isleño junto a una estampa entre sus manos de Jesús Nazareno de la que es devota confesa. 

Así, pasadas las doce del mediodía, con la salida de Sor María Jesús se daba por finalizada una etapa en la historia de San Fernando; 128 años de vinculación de estas monjas de clausura en el convento de la calle Constructora Naval. (ISLAPASIÓN).

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