Casi como una imagen de mediados de la década de los treinta del pasado siglo. O como si un proceso desamortizador hubiera pasado por allí. Ese es el aspecto que los que cada día acuden a la capilla del convento de las Madres Clarisas Capuchinas se pueden encontrar.

Y es que con su marcha -anunciada desde hace más de un año pero que aún no se ha hecho efectiva- también es va parte del mobiliario y de las imágenes que han llenado los altares de esta coqueta capilla en pleno centro de San Fernando.

Tan solo queda el Sagrario, las imágenes de San Servando y San Germán que están en el cuerpo superior del altar mayor, los ángeles lampararios situados en los laterales del altar principal y un crucificado que se encuentra también junto a la entrada de la sacristía.

El resto ya no está -o al menos no se muestra en el lugar habitual- y nos da otra seña inequívoca del final del paso de estas Madres Capuchinas por nuestra ciudad. 

Otro patrimonio que pierde San Fernando y que nadie ha movido un dedo para evitarlo. (ISLAPASIÓN).

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