La Hermandad de Todos los Santos puso ayer domingo, 6 de noviembre, el broche de oro a sus cultos anuales con la procesión que realizó por la tarde, desde su sede canónica, la parroquia de Omnium Sanctorum.

A las 18,15 horas se abrieron las puertas de la parroquia, tras los rezos en el interior de la misma, comenzando a salir el cortejo en el que figuran representaciones de las hermandades del Carmen Doloroso, Carmen de Calatrava y de los Javieres. También acompañaron el párroco y director espiritual, Pedro Juan Álvarez Barrena y el delegado de glorias, Eduardo Carrera.

La Virgen lució el manto celeste bordado en oro, del año 1947 y restaurado en Cádiz por las hermanas de la caridad en 1970.

Muchísimos feligreses y devotos de la Stma. Virgen acompañaron en todo momento el discurrir de la procesión haciendo dificultoso el andar del paso, al mando de Antonio Santiago, por las bullas que se formaban en la delantera.

Como siempre, la banda del Maestro Tejera puso las notas musicales de la cofradía, magistralmente, con el repertorio adecuado a la procesión. (ISLAPASIÓN).

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