Hasta 1830, en Triana todas las cofradías hacían estación de penitencia a Santa Ana. Fue La O la primera en cruzar el puente de barcas para llegar a la otra orilla de Sevilla. Por eso, ayer la hermandad quiso homenajear aquellos tiempos en los que la Semana Santa trianera y la sevillana estaban separadas por una frontera de agua. La Virgen, en el 450 aniversario de la corporación, salió en procesión extraordinaria por las calles del arrabal por donde discurría hasta aquel 1830. La dolorosa de Castillo Lastrucci buscó el corazón del barrio para llegar a Santa Ana en una tarde en la que acompañó el buen tiempo y un numeroso público.

Antes, por la mañana, el arzobispo de Sevilla presidió un pontifical para conmemorar la efeméride. Era un día de fiesta, y así se reflejaba en la cantidad de balcones engalanados con colgaduras o mantones de manila; en la torre, banderolas y en algunas calles guirnaldas de flores para recibir a la dolorosa.

Ya a las cinco y media de la tarde la calle Castilla era un hervidero. En el interior, el cortejo, formado por unos 250 hermanos y feligreses más las representaciones, se formaba mientras los costaleros afrontaban la complicada maniobra de bajar el palio —uno de los más pesados de Sevilla— desde el presbiterio.

A las seis se abrieron las puertas y salió la cruz de guía antigua, aquella que atravesó el puente de barcas. Minutos después, sonaba el llamador y el silencio se adueñaba de la calle Castilla:«Esta levantá va por vosotros y por vuestro capataz, que está en el cielo», les decía Rafael Ariza a los suyos. El golpe seco de los varales sobre la mesa del paso fue un estruendo que puso de manifiesto el porqué a este paso le llaman «el camión». En el interior del templo sonaba «Aquella Virgen», una marcha melancólica dedicada a la antigua dolorosa. El palio se giraba para despedirse del Señor en la capilla sacramental, donde reposan los restos de tantos hermanos que han sido historia de la corporación.

Pasaban las seis y media de la tarde y el inmenso palio de La O cruzaba el dintel con dificultad. Tras el Himno, para enfilar la calle Castilla, sonó «María Santísima de la O» de Abel Moreno. Comenzaba así un carrusel de marchas para recorrer este primer tramo del itinerario, interpretadas por el Carmen de Salteras dentro de un repertorio en el que tocaron algunas como «Madre Hiniesta», «Y en Triana La O», «Virgen de la Paz» o «Triana, tu Esperanza».

Pasaban las siete y media de la tarde cuando el sol se iba por el cielo del Aljarafe y tornaba en un azul cada vez más oscuro. El palio llegaba al Altozano. Se levantaba entonces una brisilla que advertía de que la noche, pese a estar despejada, sería fresca.

En Pureza, ya de noche, llovían los pétalos y empezaba ese rosario de saludos: primero, a la capilla de los Marineros, adonde llegó a los sones de «Triana de Esperanza». No cabía un alfiler, como en la plazuela de Santa Ana, que estaba vallada para permitir la despedida de las representaciones. Allí llegaba a la hora prevista para presidir un sencillo acto en homenaje a la efeméride celebrada.

Hasta Santa Ana, el cortejo avanzó a un ritmo adecuado y cumplió con creces los horarios previstos. A las 21:15 horas estaba la Virgen llegando a la catedral trianera. Sin embargo, el recorrido de «regreso» al templo fue excesivamente lento. Un dato: a la una de la madrugada, hora en la que estaba previsto que entrase el palio, aún estaba en la calle San Jacinto entrando en Alfarería.

La hermosura de las calles Pelay Correa o Bernardo Guerra probablemente hizo a la hermandad gustarse un poco más. También, la fuerza que había debajo del paso. Cuatro cuadrillas (con costaleros del palio y también del Señor) que demostraron que los pasos de palio pueden ir alegres, moviéndose y sin necesidad de perder la compostura Así se demostró, por ejemplo, en la chicotá que el palio dio en Pagés del Corro a los sones de «Macarena» de Abel Moreno: al compás de la marcha pero siempre elegante. Naturalidad.

El público acompañó en todo el recorrido de vuelta y disfrutó del recorrido por las calles Alfarería y Procurador, por donde viven tantos hermanos y que fue de lo más destacado de la jornada.

Finalmente, el paso de palio entró a las 2.25 de la madrugada del nuevo horario, unas 2 horas más tarde sobre el horario previsto. (ISLAPASIÓN).

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