Si hay una estación del año por antonomasia para el cofrade, esa es la primavera y sobre todo su inicio. La primera luna llena, los primeros ramilletes de azahar caídos al suelo, los atardeceres cada vez más tardíos,... Sin embargo, para que todo llegue a su culmen debe existir un principio. Y ese cada año lo marca el mes de octubre con el arranque del curso cofrade. Ya tenemos designados a todos los encargados de protagonizar los actos organizados por el Consejo Local de HHyCC, no sólo para la próxima Semana Santa sino también para el tiempo de glorias. Hay que ser previsor, por si después falla alguno... También se han iniciado los contactos de cara a la organización de la Semana Mayor y en este caso cobra especial relevancia el asunto de la Carrera Oficial.

Llevamos años hablando de su afección por las obras del Tranvía y por su futura puesta en funcionamiento, de si habría que trasladarla o adaptarla. Dimes y diretes que nunca han llegado a nada, sobre todo porque aún ni siquiera hay una fecha real para su puesta definitiva en uso. Sin embargo, ha sido otra obra ansiada por los isleños, como es la de nuestro noble consistorio, la que ha provocado los primeros contactos entre gobierno municipal y consejo. La plaza del Rey no es -por el momento-recorrido oficial pero no cabe duda que si no todas, la gran mayoría de las cofradías pasan por algunas de las calles colindantes al Ayuntamiento que actualmente están afectadas por las obras. El vallado perimetral que tiene impide el paso (nunca mejor dicho) por el atrio del ayuntamiento y por la C/ Calderón de la Barca. Por este motivo, tanto las procesiones del patrón San José como del Corpus Christi tuvieron que cambiar sus respectivos itinerarios tradicionales.

Pero en Semana Santa el asunto es de importancia capital debido a los encajes cuasi milimétricos que hay que hacer cada año para que las distintas hermandades se acoplen y no suframos los temidos parones o retrasos. Un simple cambio de una calle o el adelanto a atraso en la hora de salida en algunos minutos de una determinada corporación, a veces, es un trastorno para todo el día.

Y entonces, ¿qué hacemos? Seguro que la solución ya la tienen en el Consejo y será cuestión de trabajarla y que el resto de partes (gobierno municipal y hermandades) den su visto bueno. Pero desde estas líneas me atrevo a lanzar una idea que pienso será adecuada y minimizaría los posibles cambios de itinerarios. Esta pasaría por adelantar el entramado de la carrera oficial hasta la Iglesia Mayor, situando el palquillo de toma de horas donde tradicionalmente se instala el altar desde el que se hace la bendición al pueblo con S.D.M. en la festividad del Corpus. Desde ahí comenzarían los palcos, terminando la calle oficial en la esquina con la calle San Diego, tal y como estuvo hace unos años antes de la última ampliación. Somos conscientes que con esta modificación, habría que suprimir algunos palcos y las sillas que se venden sueltas pues la distancia es menor y se acortaría la C.O. No obstante, no es menos cierto que en los últimos años hemos visto como quedaban palcos sin alquilar durante toda la Semana Santa y buena parte de las sillas se quedaban sin vender en numerosas jornadas. Además, para minimizar los efectos, algunos lotes de sillas se podrían instalar enfrente de la Iglesia Mayor a modo de antesala del palquillo. O incluso en la misma calle Real después de la C.O. y en la calle San Diego aún a sabiendas de que en esos dos sitios, dependiendo de los días la persona que las alquilara sería consciente que alguna cofradía no pasaría por una u otra calle, como ocurre con algunos sectores de sillas en carreras oficiales de otras localidades.

Los aspectos positivos de esta posibilidad son varios. El primero y más interesante es el de no trastocar en demasía los itinerarios, recalculándolos simplemente en horquillas de minutos los adelantos en la entrada y salida de la C.O. Las hermandades de la mitad norte - noreste de la ciudad (El Parque, La Pastora, El Cristo, La Casería, Bazán) así como las de la Iglesia Mayor no verían trastocado su itinerario salvo en su recorrido de vuelta tras pasar la C.O. Por su parte, las de la otra zona de la ciudad (Hospital de San José, San Francisco, La Salle, El Carmen o La Ardila) sí tendrían que evitar el paso por el atrio del Ayuntamiento o la C/ Calderón de la Barca. La opción más plausible para muchas de ellas sería llegar a la c/ Las Cortes a través de la propia Plaza del Rey pero en esta ocasión pasando por el lateral de las cafeterías Royalti y El 44 en lugar de hacerlo por La Gran Vía.

Además hay otra cuestión que socialmente interesa. Desde hace unos años, y ante la laicidad dominante, desde los poderes públicos se intenta justificar su compromiso con nuestra Semana Santa por el carácter identitario que nuestras cofradías aportan a la sociedad, incidiendo también en los beneficios económicos que aporta durante esos días. Pues bien, manteniendo la C.O. en la principal arteria de la ciudad, este cambio apenas se notaría y la Calle Real y las anexas volverían a ser el epicentro de la reunión de la gran masa ciudadana que sale a la calle a ver procesiones y también aprovecha para tapear en esos bares del centro. 

Estamos a mediados de octubre, todavía hay tiempo para trabajar, pero tanto los vocales de día del consejo como las juntas de gobierno hacen verdaderos malabarismos para que todo cuadre. Un simple cambio puede alterar todo este encaje, por lo que ante un asunto tan delicado debe primar el consenso y este, desde nuestro punto de vista, se puede alcanzar si se hacen los menos cambios posibles.

No es ésta una cuestión baladí, pues todos somos conscientes que a las obras del Ayuntamiento les quedan aún algunos años, de ahí que hay que tomar una decisión que sirva no sólo para la Semana Santa de 2017 sino para las siguientes.

Seamos pragmáticos, mantengamos lo que funciona, minimicemos las consecuencias de las obras.  



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