La hermandad de la Vera-Cruz de Cádiz ha dado por finalizado el Año Jubilar que concedió el Papa Francisco por el 450 aniversario de la fundación de la hermandad. De este modo, a las ocho y media de la tarde se inició ayer el acto que acabó con el cierre de la Puerta Santa, que ha estado abierta desde el 14 de septiembre del pasado año y por la que han pasado, según el consiliario de cultos de la hermandad, Ramón Fernández, unas 7.000 personas. 

A las ocho y media de la tarde una procesión de hermanos con cirios y con el Lignum Crucis atravesó por última vez esta Puerta Santa. Los hermanos de la Corporación estuvieron acompañados por el obispo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza Boy. Este fue quien procedió al cierre y para ello se precintó la puerta con una cinta verde y negra, de los colores de Vera-Cruz, y también con el cíngulo franciscano. 

Posteriormente se celebró una misa presidida por el obispo y el director espiritual, al final de la celebración, se rezaron las preces para dar por última vez la indulgencia plenaria. 

A continuación se sacó el Libro de Honor en el que hay unas 150 firmas de colectivos para que el propio director espiritual firme en la penúltima página y el obispo en la última para poner fin a esta Año Jubilar que, a juicio del propio Ramón Fernández, "ha superado todas las expectativas" que había en el seno de esta hermandad del Lunes Santo. 

Mientras tanto, quedará todavía un resto de este año jubilar y es la celebración de la exposición "Convento y Museo" que tiene lugar en el Museo Provincial y que une la historia de la cofradía con la de los franciscanos en la ciudad. Estará abierta hasta el 13 de noviembre. (ISLAPASIÓN).

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