Un sector importante del mundo cofrade se alimenta del morbo, los chismes y los bulos. La falta de éstos medra su interés por lo cofrade, pues ya no tienen de qué hablar en las conversaciones de barras de bar o en los grupos de whatsapp en los que están integrados. Y es que los meses estivales se hacen largos y la Semana Santa queda ya muy lejana como para mentarla y ser foco de interés. Además, a falta del último coletazo se terminó el maratón de elecciones con la renovación de las juntas de gobierno sin apenas haber sobresaltos. Prácticamente todas las convocatorias se desarrollaron con absoluta normalidad y en las que hubo algún pequeño revuelo, las primeras decisiones tomadas por su nueva junta de gobierno han sido aplaudidas por la mayoría de sus hermanos.

Normalidad reinante que difiere de otras poblaciones cercanas donde hacen de lo extraordinario algo ordinario (en sus distintas acepciones). Y cuidado con caer en ello, pues se corre el riego de desvirtuar el significado de las cosas. En los mentideros cofrades se empiezan a cuestionar el sentido de las procesiones extraordinarias pero no hay que generalizar. Un simple vistazo a las estadísticas y dentro de la provincia nuestras cofradías no se caracterizan por abusar de este tipo de actos pese a que los críticos sueltan aquello de que en San Fernando siempre hay un paso en la calle. La última vez que asistimos a una procesión extraordinaria hay que retrotraerse al verano de 2011 cuando los cofrades de la Humildad y Paciencia decidieron sacar a su Titular en procesión extraordinaria en el mes de agosto por cumplir sus bodas de plata. Y ese mismo día el Prendimiento participaba en Cádiz con su paso de misterio en el Viacrucis diocesano con motivo de la JMJ celebradas unos días después en Madrid.

Hace un par de años La Pastora celebraba el X aniversario de la coronación canónica de su Titular y llevó a cabo cultos itinerantes por Capuchinas y la Iglesia Mayor, pero lo hizo con sencillez y sin plantar en la calle una procesión. Con los Estudiantes se inició también en 2014 una senda de aniversarios que nos llevará hasta la próxima década de los veinte con varias efemérides en las que se sucederán las bodas de diamantes de todas esas hermandades que nacieron tras la victoria del nacional catolicismo en la guerra civil junto con otros aniversarios de corporaciones más antiguas -véase por ejemplo Nazareno-. En algunos casos se empiezan a hablar de procesiones extraordinarias pero no en todos. Por lo que volvemos a insistir en la idea de que San Fernando es distinta al resto. Otro ejemplo en estos días se ha celebrado el X aniversario de la coronación de Gracia y Esperanza y sus cofrades han llevado a cabo un rosario de antorchas por las calles de su feligresía. Sin embargo, no fue acompañada por una camerata de metales para "amenizar" el rosario con marchas adaptadas a esos instrumentos como sí está proliferando en otras poblaciones cercanas, donde el rezo del rosario se está convirtiendo en pseudo procesiones. Fue un acto solemne en el que incluso los cantos de la Coral Logar de la Puente sirvieron para incentivar el rezo de los presentes.

¡Normalidad, que reine la normalidad! Y para ello ya se ha anunciado el solemne traslado a su capilla del Stmo. Cristo de la Vera Cruz. Seguro que la solemnidad, el recogimiento y la sencillez serán las señas de identidad de este acto.

¡Normalidad, que reine la normalidad! Los cofrades comprometidos debemos sopesar cuándo y cómo hay que realizar una salida extraordinaria y que sea un verdadero ejercicio catequético. Sin embargo, que salga un paso desde un colegio sin un fin religioso claro debe ser analizado. La normalidad no puede ser que se vaya consolidando la salida del llamado Cristo de la Almadraba. Y tampoco que salga esta procesión ilegal que ahora se ha anunciado y que tiene encima de un paso una alegoría de la Santa Cruz. El Consejo y el arciprestazgo deberían hacer público un documento de rechazo y los organizadores de este desatino recapacitar. Y si verdaderamente son cofrades comprometidos que busquen su religiosidad popular en alguna hermandad existente, que aquí las hay necesitadas y si quieren iniciar una andadura nueva que se fijen en la Mortaja de Jerez, que eso sí es hacer las cosas bien.

A mí no me la dan. Para exaltar la cruz, me quedo con la del Cristo Viejo.  


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