Hace hoy diez años la familia de los cofrades del Huerto celebraron el día más importante de su historia reciente: la Coronación Canónica de María Santísima de Gracia y Esperanza.

Para recordar aquellos momentos además de reproducir algunas de las imágenes, sonidos y vídeos de aquella jornada os dejamos una crónica que al día siguiente ilustró las páginas de DIARIO DE CÁDIZ que resume de forma perfecta lo que sucedió aquella jornada junto a los hermanos del Huerto y sus Titulares.

Jornada grande de Gracia Coronada en el alma de su barrio
María Santísima de Gracia y Esperanza reunió a 3.000 personas en La Pastora para asistir al día más esperado por los hermanos del Huerto

Los hermanos de la hermandad de la Sagrada Oración en el Huerto vivieron ayer un día especial que guardarán en su memoria y en sus corazones para siempre. Su titular, María Santísima de Gracia y Esperanza, fue coronada canónicamente durante el transcurso de un pontifical oficiado por el obispo diocesano que congregó al mediodía a alrededor de 3.000 personas en el corazón del barrio de la Pastora, la plaza contigua a la parroquia.

Nada menos que 15 años ha tardado en concederse esta distinción religiosa por la que Gracia y Esperanza se convierte en la única Dolorosa coronada de la Diócesis de Cádiz y Ceuta. En San Fernando es ya la tercera talla mariana en contar con este reconocimiento, por detrás de la Virgen del Carmen y la Divina Pastora de las Almas.

Ayer el tiempo acompañó a la celebración y a la posterior procesión de alabanzas que recorrió las calles de la ciudad por la tarde. Es más, la larga ceremonia presidida por el obispo, Antonio Ceballos Atienza, se desarrolló en su totalidad bajo un sol de justicia que hizo sudar a los miles de hermanos, fieles y vecinos en general que se acercaron hasta la plaza de la Pastora con sus mejores galas, traje o chaqué en el caso de los hombres y vestido corto con o sin mantilla negra en el de las mujeres.

El escenario de este evento religioso era ya un hervidero de actividad desde primeras horas de la mañana, en las que se dieron los últimos retoques al magnífico altar habilitado en la fachada lateral de la iglesia de la Pastora. La sencillez y los tonos verdes imperaban en los exornos elaborados por el artista Manuel Correa.

Pero no sólo el altar sino todo el barrio se convirtió en una auténtica obra de arte ya que los vecinos lo habían engalanado a conciencia los días previos con reposteros adamascados, banderolas de colores verdiblancos, amarillos y blancos –los colores pontificios– así como gallardetes con la corona y el escudo de la coronación en los que se podía leer el lema más conocido de esta advocación mariana: Gracia Plena, Esperanza Nuestra. Muchos de estos elementos decorativos, junto a la ilusión que derrocharon los vecinos, contribuyeron a fomentar el ambiente festivo en el barrio y a hacer aún más vistosa la salida procesional de la Virgen algunas horas más tarde.

Nervios y emoción afloraban de los ojos de todos y cada uno de los hermanos del Huerto cuando, tras el rezo del Ángelus, se abrieron las puertas del templo pastoreño y comenzó a desfilar el cortejo hacia el presbiterio provisional donde posteriormente se celebraría la eucaristía pontifical. El guión del Beato Marcelo Spínola abría la comitiva, seguido del grupo joven, el consejo pastoral parroquial y la junta de gobierno de la hermandad entre otros integrantes. El guión de Spínola no podía faltar ya que a través de la coronación se ha puesto el mejor colofón posible al primer centenario del tránsito a la gloria del Beato isleño, celebración que lleva a cabo la cofradía este año.

Cuando la figura de María Santísima de Gracia y Esperanza se vislumbró en el dintel de la iglesia, con sólo una toquilla y una corona de flores blancas en la cabeza, la plaza enmudeció de forma que los presentes siguieron escuchando absortos los acordes del quinteto de cuerda de la orquesta Manuel de Falla, un acompañamiento musical de lujo junto al de la Agrupación Coral de San Fernando, que también interpretó varias piezas durante la misa.

El momento álgido, el del rito de la coronación, llegó al filo de la una y diez. Como si de un sueño se tratase, Gracia y Esperanza por fin lucía la presea con la que tantos años ha procesionado, aunque reformada y enriquecida. Muchos hermanos del Huerto y devotos no pudieron reprimir las lágrimas. (DIARIO DE CÁDIZ). 

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