Casi un lustro después de que los mercedarios les abrieran las puertas de la basílica, la Hermandad de la Buena Muerte de Jerez abandonó el pasado sábado la iglesia patronal para volver a Santiago. 

Han pasado once años desde que la cofradía de la Madrugada tuviera que salir de su sede canónica. Ayer se escenificó ese ansiado regreso con una procesión de traslado que la hermandad montó con elegancia, sin estridencias pero sí con signos que evocaron lo excepcional del momento. 

La singularidad e importancia que tuvo para la corporación el hecho vivido ayer se vio respaldada por la presencia de un muy nutrido cortejo de hermanos que formaron en la fila, junto con representaciones de la hermandades y asociaciones de la parroquia, la hermanada de La Yedra así como el Consejo, entre otras representaciones. El obispo estuvo en la salida, que fue más tarde de la hora prevista asomando la cruz de guía sobre las 21,30 horas. 

Felicidad en los rostros de la gente de la Buena Muerte, satisfacción por haber superado una "travesía del desierto", más de una década después, sin que la hermandad haya tenido que pagar un coste demasiado elevado. 

Ahora toca recuperar terreno e identidad en las Noches de Jesús pero ya bajo las bóvedas de su "casa". Expectación también en el Jerez cofrade que arropó a estos cofrades en una noche magnífica en lo cofradiero y en el gran ambiente que se vivió en torno al barrio, por donde transcurrió el itinerario. 

En cuanto a las formas, la cofradía fue honesta con sus principios. Lo más llamativo se vio en el paso de misterio en el que se instaló un Calvario con el Cristo de la Buena Muerte, María Santísima del Dulce Nombre, vestida con un manto bordado de La Piedad, y San Juan Evangelista. En vez de los clásicos hachones se pusieron en las esquinas los faroles del paso del Nazareno. Las imágenes fueron sobre un monte simulado de piedras adornado con flores en tonos rojos. Se consiguió adaptar la imaginería a las proporciones de un paso hecho para un crucificado a fin de darle armonía al conjunto. Delante, en el pequeño paso con el Niño Jesús, fueron protagonistas los chavales de la hermandad, que disfrutaron de lo lindo, bajo las trabajaderas, de un día tan excepcional. 

El recorrido fue el necesario para la celebración. La hermandad, siempre en su estilo, llevó música tras el paso con la banda Ciudad de San Fernando interpretando un repertorio clásico y fúnebre, acorde con el estilo de una cofradía que seguirá siendo de silencio pese al experimento musical de ayer y pese a la tentación de lo bien que le vendría al palio una banda en la Madrugada. Por delante, lo más pequeños, llevaron la música de la Agrupación de la Clemencia, que se estrenó tras la creación de la sección musical de la cofradía de San Benito. 

El pasado sábado, fue un punto y seguido. Hoy hay más. A las 21 horas se ofrecerá la Invocación al Dulce Nombre por su festividad litúrgica, y el lunes, la Dolorosa estará de besamanos en Santiago. (DIARIO DE JEREZ).

Galerías:


Comentarios: