La Virgen del Rosario, Patrona de Cádiz, ha abandonado por unos días su camarín en el altar mayor de Santo Domingo para amanecer a los pies del altar mayor, en una ocasión destacada para contemplar a la Patrona a pocos centímetros de distancia. 

El motivo es la preparación para la fiesta de Pentecostés, que en los últimos años se viene celebrando en Santo Domingo con un triduo y con esta especial estampa del Rosario expuesto a la veneración de los fieles. 

Aunque el triduo de Pentecostés comenzó el jueves, desde el comienzo de la semana ya se pudo ver a la Virgen expuesta en el altar mayor. 

No se trata de un besamano (ya que la conservación de las manos de la Virgen y su posición sosteniendo la imagen del Niño Jesús no lo aconsejan) sino de la veneración de su rosario, puntualizan desde el santuario dominico. 

Después de estos cultos que finalizan hoy, la Patrona no regresará al camarín, ya que será subida a su paso procesional para preparar su presencia en la festividad del Corpus Christi del próximo 29 de mayo (saliendo el sábado 28 a la Catedral y regresando a Santo Domingo una vez recogida la procesión. (ISLAPASIÓN).

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