No pasaban algunos minutos de las siete y media de la tarde cuando las puertas de la Iglesia Mayor -contra todo pronóstico- se abrían para que el cortejo formado por los hermanos de la Archicofradía de Medinaceli comenzaran el traslado de la Virgen de la Trinidad al Convento de las Capuchinas.

Con un buen número de hermanos al frente salía la Virgen de la Trinidad en parihuela mientras unas pequeñas gotas caían en lo que fue denominada como "una tarde incierta" por parte del Hermano Mayor de la corporación, Eduardo Coto.

Con un ritmo más que presuroso la parihuela portada por algunos hermanos recorría el camino más corto -Plaza de la Iglesia, Rosario, González Hontoria y Constructora Naval- para llegar entre algunos paraguas al convento de clausura del centro de la ciudad.

Allí las Madres Capuchinas esperaban desde su clausura la llegada de la Titular mariana de la corporación del Lunes Santo que estará hasta el domingo 22 en este convento, día en el que volverá a la Iglesia Mayor tras la celebración del Triduo en su honor. 

Los cofrades de la Junta de Gobierno de Medinaceli aprovecharon un pequeño claro en una tarde con lluvias intermitentes para hacer el traslado de la manera más rápida posible. (ISLAPASIÓN).

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