Colofón al acto principal de las Glorias con la salida extraordinaria de la Virgen de la Cabeza.El selecto público de las cofradías que está presente en este tiempo. Ni las altas temperaturas ni el pequeño riesgo de lluvia existente impidió el éxito a una procesión que va a quedar marcada para la historia.

Minutos antes de lo previsto, la Virgen de la Cabeza comenzaba a andar desde el altar del Jubileo donde ha presidido el pregón de Antonio García. Rodeó todas la Catedral para visitar a la patrona de Sevilla y su Archidiócesis, la Virgen de los Reyes, como es tradición cuando una hermandad va al primer templo de Sevilla. Allí, se hizo una ofrenda floral y la entrega de la medalla tanto de la Virgen de los Reyes como de la Cabeza.

Continuó hasta enfilar la puerta de San Miguel, un lugar menos elegido por las hermandades para salir de la Catedral. La avenida de la Constitución estuvo repleta de personas, sobre todo, en la salida. El puente de San José Obrero hizo incluso que aumentará el público. 

Los turistas no tardaron en sacar sus teléfonos móviles, cámaras, tablets o cualquier dispositivo que tuviera a mano para inmortalizar el momento. Mujeres de mantilla acompañaron a la Virgen. Sorprendieron las grandes banderas, muy tradicional en todas las filiales de la Virgen de la Cabeza. Se volvió a escuchar a  la banda de la Cruz Roja que interpretó en varias ocasiones el pasodoble «morenita y pequeñita», marchas dedicadas a esta advocación y su himno.

Alcanzó la plaza de San Francisco donde ya se aprecian los tubos de las portadas del Corpus Christi. Cuando el paso de detenía al llegar a la altura del banco de España, lugar que en Semana Santa suelen hacerse bastantes relevos de costaleros, una bandera comenzó a voltear delante del paso, algo que muchos sevillanos conocieron y toda una tradición entorno a la devoción de la Virgen de la Cabeza. Se dedicaban alabanzas mientras se realizaba la dificultosa y a su vez, dura maniobra por el desgaste que ello supone con la bandera que concluyó con reverencia a la Virgen entre aplausos. Un hecho que se repitió durante varios instantes de la procesión.

Cruzó el arquillo, un hecho que se está comenzando a hacer tradicional en las Glorias antes de realizar la visita al Ayuntamiento de Sevilla donde les recibió el director de área de fiestas mayores, Juan Miguel Bazaga. Los hermanos de la Pastora de Santa Marina subieron hasta los balcones del salón Colón para tirar una lluvia de pétalos.

En ese instante, se retiraban las representaciones de las hermandades de Gloria de Sevilla que acompañaron a la Virgen de la Cabeza. Siguió hasta el final la hermandad de la Amargura y las diversas corporaciones filiales de la patrona de Andújar, así como la Matriz que estuvo presente en todo momento con su simpecado, banderas, mantillas, todo un pueblo que arropó a la hermandad que fue Matriz durante la guerra civil española.

Andújar y Sevilla iban de la mano para llevar a la Virgen de la Cabeza a San Juan de la Palma hasta el punto que la hermandad Matriz cedió la corona de salida y que portó en esta jornada dedicada a una de las advocaciones más importantes de Andalucía.

Pasó por el Salvador, visitó a la hermandad de los Panaderos y también San Andrés. En esa parroquia la Virgen de Araceli permanció en la puerta que da acceso en la calle Daoiz ya entronizada en su paso, preparada para su salida del próximo sábado. A partir de ahí varió el recorrido por causas ajenas a la hermandad. Se esperaba que fuese a San Martín pero finalmente visitó a los hermanos de Montesión. Antes de entrar, estuvo en la capilla de la Pastora de Santa Marina. Pasadas las doce y media de la noche la Virgen de la Cabeza concluía una procesión extraordinaria que quedará marcada entre sus hermanos y que da paso al ciclo de las Glorias.


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