La capilla del colegio de las Carmelitas acogió en la tarde de ayer el tradicional acto por el que se da comienzo al periodo letífico en nuestra ciudad: el Pregón de las Glorias y descubrimiento del cartel anunciador de este tiempo.

El acto contó con la presencia de cofrades de hermandades de penitencia y letíficas así como de varios representantes de la Corporación municipal de nuestra ciudad.

Tras la lectura por parte de la secretaria del acuerdo de la Junta Permanente del Consejo de Hermandades para designar al autor del cartel se descubrió por parte del mismo -Antonio Luque Márquez- y del teniente de alcaldesa Ignacio Bermejo una obra en la que se puede ver a la Divina Pastora en el plano principal acompañada de distintas alusiones al resto de hermandades de Gloria y a lugares emblemáticos de la ciudad como la Iglesia Mayor o el Puente Zuazo.

Tras descubrir el cartel tomó la palabra el presentador del pregonero, Salvador Fornell, quien ostenta desde hace años el cargo como Hermano Mayor del Carmen y que quiso hacer un perfil sobre Manuel Ángel "Mane" Cano en el que destacó por encima de todo su faceta de colaboración con las hermandades y sus arraigadas raíces carmelitanas. 

"Nazareno de cuna que rezuma Carmen por los cuatro costados". Así, entre inevitables alusiones a la celebración del Año Jubilar de la Misericordia y al no tan lejano pregón de la Semana Santa de Eduardo Albarrán, se autorretrató Mane Cano al comenzar ayer tarde su pregón a las Glorias en un comienzo que arrancó los primeros aplausos de los cofrades allí presentes.

"De una u otra forma, todos los caminos conducen a la gloria. Y yo aún diría más: a la gloria de nuestras Glorias", advertía el pregonero antes de adentarse en una detallada alocución, que precisamente llevó a los asistentes a recorrer el camino de estas cinco hermandades siguiendo una trabajada estructura que terminó, no podía ser de otra forma, con un hermoso cántico a la Virgen del Carmen. 

A Mane Cano le correspondió pronunciar el pregón de las Glorias más completo. Rara vez se ha mostrado esa visión tan total de estas hermandades de personalidad tan dispar que marcan el calendario devocional más allá de la Cuaresma y de la Semana Santa. El pregón tuvo su parte de historia y su parte de arte, su parte cofrade y su parte personal, su parte de vivencias y nostalgias y su parte creyente y católica, de hombre de fe... Y por supuesto lo tuvo todo de La Isla. 

El pregonero, director del coro San Juan de la Cruz, aderezó la clásica estructura de verso y prosa con algo que es fundamental en su vida: la música, que tampoco faltó a esta cita. Sonaron así en la capilla de las Carmelitas en distintos momentos de la exaltación los acordes de la Salve Rociera, el Ave María, el Himno a San José, la Salve Pastoreña, la Salve Marinera... Incluso unas emotivas sevillanas que quizás marcaron el punto más álgido del Pregón. Fueron el punto de apoyo de sus palabras. Y eso le sirvió para crear ambiente de Gloria y para asentar esa estructura sólida en la que, una a una, fue pasando de hermandad a hermandad cual capítulos de un libro y precedidas siempre de un simpático diálogo hipotético entre María y José sobre el Niño Jesús y sus sueños que hablaban del futuro en una Isla de Gades. 

De Santa Elena fue a ese camino pendiente que tiene con la hermandad del Rocío. Y del Patrón San José -"una joya de La Isla"- a los recuerdos de la Coronación Canónica de la Pastora y a la incomparable tarde del 15 de agosto para terminar luego con el Carmen: "Viéndola a Ella se entiende por qué el diccionario define la gloria en una de sus acepciones como majestad o esplendor", apuntó al referirse a la talla de la Patrona. 

Estuvo bien que el pregonero mencionara además al resto de advocaciones presentes en La Isla aunque no sean titulares de alguna hermandad: la Reina de los Ángeles, María Auxiliadora, la Niña María, el Niño Jesús de Praga... Y hasta a San Juan Bautista de la Salle y Santa Cecilia.

Tras este dilatado repaso por cada una de las advocaciones quiso terminar el pregonero llamando a vivir con intensidad el tiempo de Gloria haciendo suyo el clamor pregonero de Carlos Herrera en su exaltación a la Semana Santa sevillana. 

Una gran ovación concluyó su disertación que continuó con la entrega por parte del Consejo de una placa conmemorativa de este acto y la interpretación por parte del Coro San Juan de la Cruz del Himno del Año Jubilar de la Misericordia. Así terminaba una jornada en la que se comenzarán a restar días al calendario para la llegada de la primera de las salidas procesionales de este tiempo que llegará dentro de 9 días con el Patrón de la ciudad desde la Iglesia Mayor. (ISLAPASIÓN).

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