La Hermandad de la Soledad puso su Cruz de Guía en la calle minutos después de las siete de la tarde en una Plaza de la Iglesia que presentaba un gran número de cofrades que quería comenzar una nueva jornada de Viernes Santo completa de cofradías.

Tras ser una de las jornadas más castigadas por las inclemencias meteorológicas en los últimos años este Viernes Santo se pudo contemplar -solo con una sensación de humedad relativa alta- una jornada en la que las velas fueron consumidas con el paso de las horas. 

El cortejo de la Hermandad de la Soledad gana enteros en la calle y el numeroso público en cada zona de su itinerario es muestra inequívoca que la devoción a sus Titulares -especialmente a la Santísima Virgen- es un hecho contrastado aún con el paso de los años.

Repertorio clásico y fúnebre cuidado tras la Virgen de la Soledad por parte de los músicos de la Banda de Música de Agripino Lozano con la cadencia de los tambores destemplados. 

Quizás el momento álgido de esta cofradía llega cuando el cortejo entra en la Iglesia Mayor y especialmente cuando a los sones de la marcha "Mater Mea" la Virgen de la Soledad cruza de nuevo el dintel de la Iglesia Mayor cerrando de esta forma simbólicamente -a falta de Rosario y Resurrección- una Semana Santa más, la de 2016. (ISLAPASIÓN).

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