Como es tradicional cuando la tarde del Jueves Santo llega a su fin y la noche comienza a abrirse paso, en ese intervalo de reflexión, se pone en las calles de la ciudad la Hermandad de la Expiración.

La tradición marca que al paso de este cortejo por las calles del centro de la ciudad que transita el alumbrado eléctrico se apague para mostrar esa visión entre luces de cirios y hachones del Cristo de la Expiración y solo con la luz de la candelería a la Virgen de la Esperanza.

El alumbrado se apagó en todo el recorrido salvo al paso de la cofradía por la calle García de la Herrán donde un foco alumbró al paso del Titular cristífero de esta cofradía. Aún con la sugerencia de muchos cofrades que allí se congregaban y el propio capataz del paso, la luz no se apagó. Como no se apagó el murmullo generalizado que no cesa al paso de esta hermandad que tradicionalmente es conocida como del "Silencio" aunque esto, parece, que no es sabido por todos los que salen a la calle a ver esta cofradía.

Imponente la imagen del Cristo de la Expiración sobre su paso como de la Virgen de la Esperanza en un palio que se mece por las calles de la ciudad con un cuidado repertorio musical que interpretó la Banda de Música de la Hermandad del Nazareno.

Recorrido sin inconvenientes con un público menos numeroso de lo habitual en los últimos tramos del itinerario pero que gusta de ver esta cofradía al paso por la Alameda y su entrada en San Francisco. (ISLAPASIÓN).

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