A las siete y cuarto de la tarde se abrían las puertas de la Iglesia Mayor para que saliera el cortejo de la Orden Seglar de los Siervos de María.

Antecedido por el Cristo de la Buena Muerte que marca el inicio de este cortejo el casi centenar de hermanos de túnica negra se abrían paso por la principal arteria de la ciudad.

Tras ellos, y con el acompañamiento musical de un trío de capilla, el paso de templete de la Virgen de los Dolores salía por el dintel del primer templo de la ciudad ofreciendo la estampa de un sol de tarde primaveral sobre el frontal del paso que estrenaba talla.

El paso de esta corporación por las calles 24 de septiembre, callejón de Ánimas y Murillo es acogida por un buen número de cofrades que no faltan a esta cita cada año. 

El regreso hasta la Iglesia Mayor marca el final de este Miércoles Santo en el centro de la ciudad con un cortejo que desde hace unos años marca un punto de especial atención en la jornada. (ISLAPASIÓN).

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