A las cinco y media de la tarde la alcaldesa de San Fernando, Patricia Cavada, abría las puertas de la Iglesia de San José Artesano para que la Cruz de Guía de la Hermandad del Prendimiento diera comienzo a un nuevo Martes Santo.

La cofradía del barrio del Parque transitaba bajo un cielo algo poblado de nubes en la vuelta a su tradicional itinerario en el que llegarían al convento de las Capuchinas desde la parte de la calle Constructora Naval más cercana a la calle Antonio López. 

La cofradía transitaba con un ritmo presuroso para poder dedicar el tiempo necesario en visitar a las Madres Capuchinas en la estación de penitencia que realiza parte del cortejo de esta corporación en este convento isleño. 

El paso del Soberano Poder una vez que pasó por la ventana donde atentas lo veían las Madres Capuchinas comenzó a bajar la calle Colón como estaba previsto. En ese mismo momento una leve llovizna cayó sobre el centro de la ciudad y sirvió para que los cofrades del Prendimiento decidieran que el primero de sus pasos se diera la vuelta y comenzara su vuelta a San José Artesano por la calle Colón.

En el momento de esta decisión el palio de la Virgen del Buen Fin llegaba al convento de las Capuchinas donde rindió visita como cada año. Con el paso de palio en Capuchinas y el de misterio subiendo Colón la hermandad del Parque se recompuso para ir sin demasiada prisa pero con ritmo constante de vuelta hacia su templo.

A las nueve de la noche entraba el primero de los pasos de la Hermandad del Prendimiento en su templo acompañado por los sones de la Agrupación Musical Sagrada Resurrección de Sanlúcar de Barrameda. Algunos minutos después lo hacía el palio de la Virgen del Buen Fin finiquitando de esta forma un Martes Santo mucho más corto de lo habitual en el que esta hermadnad no pasó por Carrera Oficial y tampoco recorrió el Parque Almirante Laulhé.

Entre las motivaciones para recortar su itinerario pesó, seguro, la situación del año 2013 en la que esta hermandad sufrió los contratiempos de una intensa lluvia. Esta vez solo comprobó en la calle como llovía esos instantes, escasos, en los que se tomó una decisión rápida y correcta vista horas después. (ISLAPASIÓN).

Galerías: