Uno de los puntos del orden del día del pleno del Ayuntamiento de San Fernando –en concreto el número 25-, celebrado hoy, se centraba en la aceptación o no de la propuesta de la Hermandad del Santo Entierro de nombrar al alcalde de la ciudad como hermano protector de honor de la misma.

La propuesta que fue presentada al pleno por el teniente de alcalde del Partido Popular, Daniel Nieto Vázquez, que esgrimió los “profundos sentimientos cofrades que posee la ciudad” y la “vinculación histórica con esta corporación” y agradeció el nombramiento a su junta de gobierno y al total de sus hermanos. También tomó la palabra la concejal por el partido Ciudadanos por La Isla, Mayte Más y el teniente de alcalde Francisco Romero que quiso afirmar que “la distinción es un motivo de orgullo”.

Tras la votación –por unanimidad de los concejales presentes, el alcalde de la ciudad José Loaiza García agradeció la presencia del Hermano Mayor del Santo Entierro, Manuel Antonio García López, su presencia en el pleno y el reconocimiento por parte de la cofradía del Viernes Santo.

Aunque la primitiva propuesta de la hermandad tenía como objetivo nombrar al alcalde de la ciudad como vice hermano mayor honorario, tras la consulta a las autoridades correspondientes se llegó a la conclusión que lo más conveniente era la figura del hermano protector de honor de la cofradía.

Esta propuesta consiguió, y como ya adelantara ISLAPASIÓN, en primer término el apoyo de los hermanos en el cabildo extraordinario que la cofradía celebró en el mes de marzo de 2013 y que venía a refrendar el marcado carácter protocolario que constituye toda una seña de identidad de la hermandad. 

Este reconocimiento -que se suma a la consideración del Rey como hermano mayor honorario de la hermandad- pasó, tras la aprobación por parte de los hermanos, por la autorización del Obispado Diocesano para culminar tras el paso por los mecanismos oportunos del Ayuntamiento y la Corporación Municipal. 

Cabe recordar que la Corporación Municipal procesiona cada Viernes Santo con la urna del Cristo Yacente en compañía de otras autoridades. La hermandad quiso vincular esta propuesta con la conmemoración del 2013, con la que la iglesia del Carmen -su sede canónica- tiene mucho que ver.

UNA ARGUMENTACIÓN QUE NACE EN 1830

A pesar de no tener referencias directas que expliquen los fundamentos de la vinculación entre la Hermandad del Santo Entierro y el Ayuntamiento de San Fernando, todo apunta –según el escrito realizado por la hermandad para argumentar esta petición- a que pudo deberse a dos razones: al hecho de que a lo largo de su historia varios miembros del Ayuntamiento formasen parte de la cofradía y al carácter oficial y único de su procesión.

La primera constancia oficial de la vinculación se produjo el 1 de mayo de 1830 cuando se reúnen los hermanos existentes de la cofradía presididos por el Alcalde mayor D. Casimiro de la Piedra, en las Salas Capitulares para la “instalación” de la hermandad.
La primera junta de gobierno de esta renovada hermandad fue elegida en un cabildo celebrado el 6 de mayo de 1830 en la Iglesia del Hospital de San José, en el mismo es nombrado El Alcalde mayor, D. Casimiro de la Piedra con el cargo de Protector (cuidar de los cofrades). Esta Junta estuvo formada por representantes de las instituciones y clases sociales más destacadas de San Fernando: la Real Armada (Spínola, Ortiz, Gómez, Ortiz del Barco), el elemento político (De la Piedra) el eclesiástico (padre del Rio), el jurídico (Micón y también Ortiz del Barco) ricos propietarios (Micolta), industriales pudientes (Molinello), etc.

Nombrado Protector al Alcalde, al tiempo ingresaban en ella como hermanos el Capitán General del Departamento, el Intendente y Contador Principal de Marina, así como el Gobernador Militar de la plaza.

La segunda aproximación, nos lleva al 2 de marzo de 1841, en la segunda reorganización de la hermandad, en la que reunidos los Oficiales que componían la Junta de Gobierno con el fin de llevar a efecto una nueva “instalación” de la hermandad y despertarla del letargo en que yacía sumergida, se procedió a la creación de una comisión para la recaudación por todo el pueblo a fin de invitar al vecindario para que contribuyese cada uno con lo que pudiese. Dentro de esa Comisión se encontraban D. Francisco Garrido y D. Manuel Gener, Alcaldes Constitucionales.

El tercero de los momentos para argumentar esta vinculación nos lleva a la cuarta y última reorganización de la hermandad en la que tras una terrible epidemia de tifus exantemático padecida en el primer trimestre del año 1942, se inicia en el mes de mayo un nuevo intento de la reorganizar la Cofradía, tras un periodo de letargo de 50 años, encabezada por el Sr. Alcalde de San Fernando, D. José Quetar Baro, celebrándose el 5 de julio una Junta General de hermanos para nombrar la Junta de Gobierno de la Hermandad. En dicha reunión y tras el pertinente escrutinio es elegido Hermano Mayor D. José Quetar Baro.

Como se puede comprobar por el análisis histórico ha sido un revulsivo para la cofradía el hecho de que la personalidad política más importante de la ciudad participara en sus “instalaciones” de una forma tan directa, lo cual hacia que el proceso en principio pudiera consumarse satisfactoriamente, aumentando considerablemente la nómina de hermanos, convirtiéndose en una especie de “hermandad oficial”, creciendo cuantitativa y cualitativamente.

Por tanto, la vinculación de la Hermandad del Santo Entierro con el Ayuntamiento sólo existe de manera indirecta, esto es, a través de los distintos alcaldes, de ahí que la participación del Ayuntamiento en la procesión con carácter oficial, que se remonta hacia el año 1830, no se entienda sin la figura del Alcalde. Precisamente como se ha manifestado al principio, el carácter oficial de la procesión fue el factor determinante para comprender el patrocinio de los poderes públicos a la cofradía, fue sencillo lograr la participación de los elementos sociales más elevados, así como de algunas instituciones públicas. La verdadera importancia de la cofradía residía en lo que representa su procesión; el cariz luctuoso y la trascendencia del Misterio, unido a la tenue separación existente entre las órbitas temporales y espirituales.

UN PROCESO COLMADO DE APOYOS

Tras la aprobación por el cabildo de hermanos del Santo Entierro la Junta de Gobierno de la cofradía con su Hermano Mayor, Manuel García López al frente, comenzó un minucioso trabajo de protocolo para llegar al punto de la aprobación hoy por el pleno del consistorio isleño.

En este tiempo la cofradía del Viernes Santo ha conseguido aunar algunos apoyos a su iniciativa entre los que entran los del Arciprestazgo isleño que argumenta a favor del mismo alegando a “En virtud de la relación histórica en la función desempeñada por esta institución municipal en la figura de su Alcalde-Presidente en la tarea de la reorganización de esta Corporación a lo largo del tiempo” , el Consejo local de Hermandades y Cofradías, en la figura de su presidente que argumentó su apoyo a la iniciativa entre otros por “el carácter de oficialidad de la procesión de la Hermandad en la tarde del Viernes Santo, que tradicionalmente ha contado con participación de la Corporación Municipal, así como de las autoridades militares y de representación de otros colectivos de la ciudad. (...) que se ha visto mejorada e incrementada en los últimos años” y del director espiritual de la cofradía, Rvdo. P. Fray José Manosalvas Eslava (OCD).

Además de estos apoyos a la propuesta de la Hermandad del Santo Entierro hacía falta reunir los apoyos políticos necesarios de los distintos grupos que conforman el pleno municipal. Para ello la Junta de Gobierno se reunió con todos los portavoces de los partidos para exponerles la propuesta y para asegurarse la aceptación de la misma.

LA CULMINACIÓN, EN UN ACTO AÚN POR CONFIRMAR

Tanto hermandad como Ayuntamiento están ya trabajando para realizar un acto institucional en el que se rubrique este nombramiento. Aunque el mismo está pendiente de muchos matices –entre otros la fecha- por confirmar se prevé que tenga un carácter no religioso aunque a posteriori la cofradía realice una misa de acción de gracias en unión con la corporación con la que se culminará este largo camino. (ISLAPASIÓN).

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