La lluvia no puede con la ilusión de los niños. Ni siquiera el diluvio que ha caído minutos antes de la salida de la Cabalgata, que ha obligado a retrasarla media hora.

Pero ya lo dijo Luis Miguel Martín Rubio en la coronación de los Reyes Magos:«La diosa Palas Atenea se va a llevar las aguas de vuelta para el cielo». Y así ha sido.

Pocos minutos antes de las cinco de la tarde empezaba a abrir tímidamente el cielo y, justo a esa hora, comenzaba a salir el cortejo a toda velocidad, en tan sólo 40 minutos.

La organización ha sido magnífica. No había dudas de que la Cabalgata de Reyes Magos iba a salir, pese al frío y la lluvia, porque nunca ha dejado de hacerlo por ello. En los momentos previos a la salida, el Ateneo ha repartido chubasqueros para los componentes del cortejo, que han tenido que soportar un enorme chaparrón, sin perder nunca la sonrisa.

Pero, sobre todo, lo que más ha habido son las bromas. Empezando por el presentador, que antes de coronar al Rey Baltasar, encarnado este año porJosé Castro, presidente del Sevilla FC, le deseó suerte… «al menos hasta mañana a las seis de la tarde». Luismi Martín Rubio le lanzaba el dardito verdiblanco recordando que este miércoles se disputa el derbi copero en el Villamarín.

El fútbol ha estado muy presente, desde los caramelos rojo y blanco con el escudo del conjunto sevillista hasta los gritos loperianos de «venga, a ustedes» a Baltasar que, por muy negro que lo pintaran, el blanco no se le quitaba de la cara.

Bromas también entre los muchísimos cofrades que había en el Rectorado de la Universidad. Apelaban a los tópicos semanasanteros como el «están reunidos en cabildo para ver si salen», «pues han pedido una prórroga al Consejo de media hora porque dicen que les da tiempo a llegar a la Catedral y refugiarse allí» o, el clásico… «lo importante es nuestro patrimonio inmaterial, los hermanos» . Otros, vitoreaban la «valentía» de la Estrella, mojándose pero poniéndose la primera en la calle pasara lo que pasara. Entre los béticos más cofrades, cuando entronizaban al presidente del Sevilla, hubo quien soltó… «Ya coronan a cualquiera».

En tiempo récord se inició el recorrido, y entre los asistentes hubo muchas quejas por el tamaño de algunos caramelos tipo «palote» de goma, lanzados a mala uva por algunos niños. Algunos de ellos golpearon en la cabeza del alcalde, Juan Espadas, que disfrutaba con su familia entre el público cogiendo caramelos.

Otros detalles destacables fueron los cepillos de dientes que lanzaba Cleopatra y Marco Antonio para los niños, con el objetivo de educar en la limpieza bucal después de comer chucherías.

También, los escudos de San Benito, en la carroza del Mago o de la Amargura, en la del Gran Visir. Entre las novedades de este año ha destacado la carroza conmemorativa del cincuentenario de la basílica del Gran Poder, repleta de niños de la hermandad.

Así se iniciaba la Cabalgata de Reyes Magos de 2016 en Sevilla, desafiando a la lluvia sin perder nunca la ilusión. El resto del recorrido fue como la seda. Ya sin la lluvia como protagonista, la ciudad se echó a la calle para recibir a los Reyes Magos.

Sorprendieron gratamente el Gran Visir, que no paró en ningún momento, y la cada vez mejor ornamentación de las carrozas. De noche, si cabe, son aún más espectaculares. Las más aplaudidas por su diseño fueron la del Caballo de Troya, el Arca de Noé y la de Hansel y Gretel. Maravilloso también el juego de luces de las carrozas de los pajes que precedían a los Reyes Magos.

La oleada de críticas se la llevó el Rey Baltasar y sus acompañantes, que durante el recorrido ondearon banderas y bufandas del Sevilla FC —incluso alguna jocosa del Valencia, recordando aquella semifinal—, algo que la mayoría del público vio como fuera de lugar.

Pasadas las diez de la noche hacía su entrada en el Rectorado un cortejo ya consolidado, sin los parones y cortes de antaño y con una enorme mejora en el diseño de las carrozas de un tiempo a esta parte gracias al trabajo deManuel Jesús Zambruno y Rafael Díaz Molina. El año que viene se cumplirá el centenario, en un periodo de máximo esplendor para la cabalgata.

Los Reyes ya están en Sevilla. Ni el frío ni la lluvia, contra viento y marea, la ciudad se dispuso así a vivir la noche mágica. Que nadie nunca le robe la ilusión a los niños.


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