Con algo de retraso sobre el horario previsto, a las seis y diez de la tarde, el prelado cumplía con el rito de abrir la Puerta Santa para seguidamente iniciarse la eucaristía, la cual fue concelebrada por más de una treintena de sacerdotes diocesanos y una veintena de diferentes órdenes religiosas. La Coral de la Catedral puso los cantos litúrgicos en la ceremonia. La Catedral se llenó al completo de fieles que siguieron la extraordinaria celebración. Monseñor José Mazuelos, en la homilía, dijo que vivir la misericordia es "contemplar que Cristo nos ha querido a nosotros primero. El señor lleva al hombro la cruz por la que nos da el perdón". Profundizó diciendo que "estamos aquí todos porque Cristo ha tenido misericordia de todos nosotros. Cuando eliminamos la misericordia llega el reino del amor propio. Cristo nos abre una puerta para que por ella entre el bien. El Papa nos pide salir al encuentro del hombre herido, hombres ciegos, hombres esclavos...". 

Con la noche ya puesta del domingo, la Hermandad de la Candelaria inició el regreso a Santa Ana. Primero dejando la Catedral y saliendo a la calle por la puerta principal, donde fue recibido el Señor de las Misericordias por el numeroso público que aguardó ese momento. Sonó el himno de España en los instrumentos de la Agrupación de la Sentencia para así dar inicio a una vuelta que la hermandad se planteó para alcanzar la barriada de La Plata sobre las once de la noche. Y para noviembre, en el cierre del jubileo, Madre de Dios de la Misericordia en su blanco palio será la gran protagonista de la efeméride. (ISLAPASIÓN).

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