Al consultar la relación de imagineros que han trabajado para nuestra Semana Santa a lo largo de la historia, uno de los que nos deja más dudas sobre su biografía es Vicente Tena, autor de las imágenes titulares de la hermandad del Señor de la Columna, entre otras.  

Hasta no hace mucho conocíamos su nombre, su procedencia valenciana o levantina y que su periodo de producción de obras abarcaba la transición entre los siglos XIX y XX, pero poco más.

Fue hace algunos años cuando, junto al historiador Fernando Mosig, pudimos conocer el dato de su segundo apellido, Fuster, así como corroborar la existencia de un segundo Vicente Tena, en este caso Vicente Tena Cuesta, a la sazón su hijo, que se confirmó como un imaginero de cierta calidad, posiblemente mayor que la de su padre, y que le sucedió al frente del taller que regentaba en la ciudad del Turia.

El mismo Mosig, posteriormente, logró documentar su autoría sobre las imágenes de dos Marías que formaban parte del antiguo calvario de la hermandad de la Expiración y de las Santas Mujeres de Vera-Cruz, que actualmente siguen procesionando en su paso de misterio cada Miércoles Santo.

Recientemente, por mera casualidad, tuve acceso al boletín que una hermandad de la localidad manchega de Membrilla (Ciudad Real) ha editado con motivo de la celebración del 75 aniversario de sus imágenes titulares, Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de la Soledad, obras ambas de Vicente Tena Cuesta.  En los datos biográficos que se aportan de este autor mencionan a su padre, nuestro Vicente Tena Fuster, confirmando Valencia como su lugar de nacimiento que fijan en 1861 y dando 1946 como el año de su fallecimiento. Se menciona, además, que durante su juventud se formó con el reconocido escultor, también valenciano, Modesto Pastor Juliá y que regentó un taller de funcionaba como una pequeña industria  que alcanzó cierto prestigio, sirviendo encargos para toda España e incluso el continente americano. Su propio hijo le sucedería al frente de este taller en 1939.

Por tanto, con estos datos podemos concluir que cuando realizó la imagen del Señor de la Columna en 1893, contaba ya con 32 años, lo que lleva a desmentir la teoría leída alguna vez de que se trataba de un escultor que se encontraba realizando el servicio militar en nuestra ciudad. Por esa época, Tena ya regentaba su propio taller y contaba con cierta fama por nuestra zona pues un año antes había estrenado en la vecina ciudad de Jerez de la Frontera el misterio completo del Ecce-Homo para la Hermandad del Mayor Dolor, lo que probablemente le sirvió para darse a conocer en nuestra ciudad y que la pujante corporación de la Iglesia Mayor contratase sus servicios, iniciándose su producción de obras para San Fernando.