La Hermandad de la Coronación de Espinas de Jerez vivió ayer la que sin duda debía ser jornada más destacada de la celebración de su cuarto centenario, poniendo a sus imágenes titulares en la calle y celebrando un pontifical en la Santa Iglesia Catedral. La jornada comenzó bien temprano, sobre las ocho de la mañana, con el traslado de las imágenes al primer templo diocesano. El Señor de la Coronación y la Virgen de la Paz en su Mayor Aflicción ofrecieron estampas inéditas en el amanecer del barrio de San Pedro, con el acompañamiento de un quinteto de metales y de la escolanía de la propia hermandad, respectivamente. 

Durante todo el día fue necesario atender a la evolución de la meteorología y de hecho en ese traslado a la Catedral llegaron a caer algunas gotas de agua cuando la cofradía se encontraba ya en la calle Larga.

A mediodía se celebró un solemne pontifical en el interior de la Catedral, presididos desde el presbiterio por los titulares de la cofradía, colocados en sus pasos de salida. Ya por la tarde comenzaría a organizarse la procesión de regreso a la capilla de los Desamparados, precisamente desde el templo en el que esta hermandad se fundó en 1615. Como suele ser habitual en estos casos, en el cortejo se integraron representaciones de buena parte de las cofradías de la ciudad.

El Señor de la Coronación estrenó para esta efeméride una clámide morada y plata, así como un juego de potencias de este mismo metal y un paño de pureza bordado. Todas estas piezas fueron donadas por hermanos y particulares. De igual modo, la cuadrilla de costaleros que comanda Tomás Sampalo ofreció un broche para la clámide.

El paso de misterio lució un exorno distinto al que suele ser habitual, compuesto por 500 unidades de iris morado, entremezclados con 150 rosas rojas de Ecuador. En el exorno también podían observarse jacintos morados, así como calas blancas y moradas. Detrás, la Banda de Cornetas y Tambores de la Vera Cruz de Los Palacios.

El paso de palio de María Santísima de la Paz en su Mayor Aflicción fue exornado con 2.000 varas de nardos. Además, la dolorosa estrenó un rostrillo con encajes del siglo XIX, donado por un hermano; así como diversos rosarios. Isaac Núñez ejerció como capataz, contando el paso con el acompañamiento de la Banda de Música de Villalba del Alcor, que estrenó en la calle la marcha Aniversario en la Albarizuela, de Cristóbal López Gándara. (ISLAPASIÓN).

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