En la retina y la memoria de las miles de personas que abarrotaron el pasado sábado la calles del Centro de Málaga y en las miles de fotografías que se realizaron con cámaras profesionales, teléfonos móviles o tabletas quedará para la historia la imagen de una Mena inédita, irrepetible. Ocurrió durante la procesión extraordinaria celebrada con motivo del primer centenario de la fundación de la Congregación, donde la cofradía ofreció una estampa radicalmente distinta a la de cada Jueves Santo y conquistó la ciudad.

La novedad no vino sólo por el hecho de que en el cortejo no desfilara La Legión –la representación se limitó a la escuadra de gastadores del Tercio ‘Duque de Alba’, II de la Legión, con sede en Ceuta, y a varios mandos encabezados por el general jefe de La Legión, Juan Jesús Martín Cabrero–, sino por estampas que quedarán inscritas con letras de oro en las páginas de este primer siglo de vida de la corporación de Santo Domingo. El Cristo de la Buena Muerte, que fue sin corona de espinas, y la Virgen de la Soledad figuraron en el mismo trono representando un ‘Stabat Mater’ y propiciaron momentos para el recuerdo como la salida del interior de la Catedral o el paso por las calles San Agustín y Nueva –lo que fue posible al reducido de ocho a seis los varales–.

La salida extraordinaria de Mena despertó una gran expectación como se pudo comprobar en las miles de personas que presenciaron la procesión dejando bien a las claras el tirón que Mena tiene por sí misma más allá del plus que le aporta cada Jueves Santo la presencia de La Legión.

Las ganas de ver a Mena se evidenciaron en hechos como que un par de horas antes de que el cortejo y el trono –exornado con un característico monte de corcho malagueño con rosas colombianas y cardos en las cartelas laterales– pasaran por las calles del recorrido, éstas ya estaban llenas de personas aguardando. Y es que la tarde otoñal se transformó en Jueves Santo con sus bullas, achuchones e incluso discusiones para ocupar los mejores lugares.

En los aledaños de la Catedral no cabía un alfiler cuando a las 18.34 horas arrancó el desfile procesional, que fue abierto por la cruz guía escoltada por cuatro faroles y seguido de la escuadra de gastadores, cuyos movimientos (nombre de los característicos malabarismos con el Cetme para cambiarlo de hombro) levantaron grandes aplausos. El toque de oración, seguido de los acordes del Himno Nacional saludaron la salida del trono por la puerta del Patio de los Naranjos bajo el repicar de las campanas cuando el reloj de la torre marcaba las 19 horas. El director espiritual de Mena y párroco de Santo Domingo, Juan Manuel Parra, fue el encargado de dar los primeros toques de campana en el interior del primer templo de la diócesis.

Una abarrotada calle San Agustín contempló por primera vez el paso de la Congregación de Mena.Para que el trono pudiera entrar, dada la estrechez en la zona cercana a la iglesia, los portadores del varal F tuvieron que salirse y se quitaron las cabezas de varal. En las inmediaciones del Museo Picasso, la banda de música de La Paz interpretó la marcha ‘Soledad’.

Dirigido como mayordomos por los exhermanos mayores Francisco Fernández Verni, Vicente Pineda y Álvaro Mendiola y por el actual primer teniente de hermano mayor, Antonio De la Morena, el trono discurrió con elegancia y parsimonia. En Strachan, en el bar Lo Güeno, María Almendro interpretó una saeta con letra de Antonio Márquez; en el hotel Larios fue el saetero Pepe de la Pastora quien rezó cantando.

Momento emocionante

Uno de los momentos más emocionantes de la noche se vivió cuando el trono entró desde calle Bolsa en Larios a los sones del ‘Novio de la Muerte’, cantado por los portadores y recibido con una gran ovación –volvería a sonar en otros puntos del recorrido como calle Especerías con Nueva y en la plaza de Félix Sáenz–. A esta pieza, unida indisolublemente a la historia de Mena, le siguió la ‘Salve’.

Cuando el trono llegó a la plaza de la Constitución sonó ‘Centenario de Mena’ compuesto por José Antonio Molero, y se produjo el relevo en los varales con el segundo turno de portadores. En ese momento, el cielo dejó caer unas cuantas gotas de lluvia, aunque cesó pronto y el desfile continuó sin mayores contratiempos.

El cortejo estuvo formado en su totalidad por la Congregación de Mena ya que no hubo representantes de otras hermandades, destacando la gran presencia de niños y la nutrida sección de hachetas que precedía a la presidencia. En ésta, junto al hermano mayor, Antonio Jesús González, desfilaron el general Juan Jesús Martín Cabrero; el comandante naval de Málaga, Pablo Lewicki; el coronel del Tercio Duque de Alba, II de La Legión, Marcos Llago; el teniente coronel Agustín Carrera, jefe de la IV Bandera del II Tercio; el comandante Manuel Fresnadillo; el capitán Sergio Villaescusa;el vicario general de la diócesis de Málaga, José Manuel Ferrary; y el sacerdote Juan Manuel Parra. (ISLAPASIÓN).

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