Málaga coronó en la jornada de ayer, sábado 12 de septiembre, a su Novia, la Virgen del Rocío, en una acontecimiento que movió a miles de malagueños y que ha sido promovido por la Hermandad de Rocío de Málaga.

El acto de la coronación canónica reunió así a miles de fervorosos cofrades, no tan fervorosos cofrades y creyentes en la Catedral de Málaga, esta vez presidida por la imagen María Santísima del Rocío en una misa oficiada por el Obispo de Málaga, Jesús Catalá.

Pero había ayer más de un acto en la Catedral. La misa de Coronación, las intervenciones del Obispo, las lecturas y los cánticos constituían la parte habitual. El otro lo comprendían el trasiego de personal de seguridad de chalecos amarillos, las miradas constantes a los teléfonos móviles de hasta lo más arreglados para la ocasión, los medios de comunicación y la apretadísima y acalorada masa de la parte trasera del templo.

Autoridades de todo tipo -y signo político-, Hermanos de la Cofradía y miembros de otras hermandades ocupaban, trajeados, la parte central de la Catedral así como los laterales del coro, mientras que la parte trasera estaba destinada al resto del público. Esto originó no pocas quejas por parte de todas aquellas -y aquellos, aunque menos- que querían presenciar la coronación.

«¡Desde cuándo se ha cerrado así una iglesia!», exclamaba enfadada una señora después de que los agentes de seguridad de la Puerta de las Cadenas le negasen la entrada, redirigiéndola a la puerta para los "no invitados" al evento, la de la Plaza del Obispo.«¡Pero si por ahí no se puede entrar con la tantísima gente que hay!», se quejaba otra.

El acto consistió en una misa dedicada a la Virgen del Rocío y presidida por el obispo de Málaga. Los cánticos de los coros tanto infantiles como de adultos -el coro de la S.I.C.B. de Málaga, la coral de Santa María de la Victoria, los Pueri Cantores Sanctissimum Corpus Christi y los Pueri cantores Padre Jesús Nazareno de Almogía- y las piezas de la orquesta -la Sinfónica Provincial de Málaga- decoraron cada momento, luciendo lo que tantísimas horas de ensayo que la preparación de la Coronación les había llevado.

Detalles como una saeta cantada al final de la misa o el estallido de aplausos tras la coronación de la Virgen, a manos del Obispo de Málaga convirtieron el acto en algo que iba mucho más allá de una típica celebración religiosa.

«¡Viva María Santísima del Rocío! ¡Viva!», fueron los gritos que se escucharon tras la colocación del halo estrellado en la cabeza de la imagen.

El ambiente a la salida de la Catedral ya sí era más festivo. «Ha sido maravilloso, maravilloso, maravilloso», comentaba encantada una de las asistentes, mientras una turista inglesa me preguntaba, curiosamente acertada, que cuándo salía la novia.

Por la tarde comenzó la procesión de la Virgen a la Iglesia de San Lázaro, recorriendo todo el centro de una Málaga engalanada con banderas, flores y girnaldas en honor a ella. Desde la misma Catedral, la Virgen recibió una enorme petalada de parte de todos los malagueños que hicieron una ofrenda floral a su Novia. muchos de los cuales la acompañaron a lo largo de la noche para presenciar su encierro de madrugada.

La imagen de María Santísima del Rocío ha conseguido el permiso de canonización por parte del Obispo de Málaga tras generar más y más devoción en el barrio de la Victoria, y tras varios años desde que en 2006 su Hermandad solicitó la coronación d e la Virgen, según cuentan desde la misma.


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