La jornada del 15 de agosto ha llegado al barrio de la Pastora tras tres días de Solemne Triduo en el que los hermanos de la corporación agosteña han respaldado cada una de las celebraciones eucarísticas que preparan para la llegada de la jornada festiva.

Pero tras el tercer día de Triduo y con poco tiempo para el descanso los hermanos de la Divina Pastora preparaban ya todos los elementos que configuran el último acto de culto antes del comienzo de la jornada más grande para ellos; el Rosario de antorchas por la feligresía.

Cercano a las once de la noche se abrían las puertas del templo pastoreño para dejar pasar a la Cruz Parroquial escoltada por ciriales que abrían un cortejo con hermanos y fieles portando cirios. Tras los mismos la bandera corporativa de la hermandad y tras la Junta de Gobierno el Simpecado escoltado por faroles y precedido por hermanos con antorchas. 

El itinerario fue el habitual salvo una modificación en la última parte del recorrido en la que se acortó por San Dimas para evitar el paso por el lateral de la popular Plaza de las Vacas y subir directamente por Marconi hasta el templo pastoreño.

La iglesia en total oscuridad y solo con el paso de la Santísima Virgen iluminado recibía al cortejo que fue entrando hasta que el Simpecado llegó al altar mayor. Entonces y con el rezo correspondiente se encendieron las luces como símbolo de un nuevo 15 de agosto.

Como es tradición los primeros minutos de esta jornada se destinan a que un hermano de la corporación letífica felicite a la Santísima Virgen. En este caso la felicitación ha estado a cargo de José María Ruiz Martín quien comenzó su disertación ensalzando la jornada en verso.

Tras los versos una mirada al pasado en la que quiso destacar a los precursores de la devoción a la Divina Pastora hace algo más de tres décadas. Recogió los nombres de aquellos jóvenes que con la ayuda del recordado Padre Arenas volvieron a sacar del letargo la devoción a la Santísima Virgen en su advocación de Pastora.

Quizás Ruiz Martín dejó el momento más emotivo para el final de su disertación en la que quiso acordarse sin nombrarlo de Manuel Fraga, recordado vestidor e impulsor de la devoción a la Pastora en La Isla y a quien quiso dedicar sus últimas palabras:

Por ello, y en memoria de su recuerdo, me despido de ti, como el mismo solía hacer, cuando ya de recogida, y rodeada de un impaciente y emocionado gentío,transitabas por delante de su casa,en su querido callejón San Miguel y te gritaba con sublime pasión y devoción:  

¡Viva la Divina Pastora! ¡Viva la Divina Pastora! ¡Viva la Madre de Dios! 

Un largo aplauso que engarzó las palabras del exaltador con el canto de la Salve pastoreña tras la que los hermanos de la Pastora se felicitaron por un nuevo 15 de agosto, una jornada que continuará a las once de la mañana con la Solemne Función y que concluirá a partir de las siete y media de la tarde con la salida procesional de la Santísima Virgen por las calles de la ciudad. (ISLAPASIÓN).

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