"La Virgen del Carmen debería salir en su día". Quizás esa sea una de las frases más recordadas por los cofrades en las últimas tres décadas. Pero tras 38 años sin hacerlo, la Virgen del Carmen ha vuelto a procesionar un 16 de julio. Y vaya 16 de julio...

Muchos eran los miedos de su Junta de Gobierno. La apuesta había sido importante y se rompían muchas cosas que estaban predeterminadas y que en las generaciones más jóvenes nunca se habían planteado. La Virgen volvía a salir en su onomástica después de una mañana y mediodía intenso con la Función y el Besamano. Gran trabajo el de su mayordomía para que horas después del cierre del Besamano estuviera todo dispuesto para la salida procesional.

En el interior del templo cuando aún faltaban algunos minutos para las ocho de la tarde existía un ambiente distinto. Hasta las flores que adornaban el paso de la Patrona habían cambiado su tradicional blanco por colores más llamativos. Se avecinaban cambios tan solo con una simple mirada junto al claustro de los carmelitas.

Y es que la juventud viene con fuerza y eso se nota. Ha tomado el mando en esta y en otras hermandades y parece que las cosas no solo van a quedarse en este punto. 

Pero retomando la salida, las puertas del Carmen se abrieron minutos después de las ocho de la tarde en un cortejo en el que se notaron algunas ausencias de hermandades con respecto a años anteriores. Algunas de ellas con caseta en la Feria y otras aprovechando quizás estos cambios y tener que aguantar una acalorada tarde de representación no asistieron. Si asistió en cambio la alcaldesa, Patricia Cavada, tras su ausencia al Ángelos y la Función a la Virgen. Cavada estuvo acompañada de un buen número de concejales del Ayuntamiento así como de las salineras del 2015 que abrían el cortejo.

Uno de los principales miedos de la Junta de Gobierno del Carmen era la asistencia de los cofrades a ver a la Patrona en los primeros minutos de su recorrido. Como si un 12 de octubre se tratara los aledaños de la iglesia del Carmen y el entorno de la calle Real invitaban a pensar que ni la playa, ni la Feria ni otros atractivos habían podido con el fervor de los isleños a su Patrona.

Un recorrido por la calle Real a ritmo algo acelerado, más de lo habitual, para llegar hasta la Alameda donde se retiraba la parte del cortejo oficial -Consejo, Ayuntamiento y Salineras-. Desde aquí el ritmo volvió más a lo habitual pero con una carga muy suave y mimada por parte de la cuadrilla de José González García "Pepe Mellao". Si en el recorrido por la calle Real se andaba hacia delante -obviando tirar el paso a las bandas- en la segunda parte del recorrido se pudo ver una carga más depurada cuando se hacían quietos, sin picados y con mecíos sin brusquedades.

Por su parte la Banda de la Cruz Roja que acompañó a la Virgen del Carmen interpretó un repertorio marcado en todo momento por la hermandad en el que sonaron marchas de todo tipo pasando por clásicas recuperadas como "Hiniesta" de Peralto, isleñas como "Cristo Rey" de J. J. Puntas y Rafael Huertas y de nuevo cuño como "Madrugá Macarena" de Pablo Ojeda. Para todos los gustos. 

Sin duda la procesión tuvo dos partes. La primera más oficialista. Con ese recorrido por una calle Real llena de obstáculos y que afea bastante a este cortejo. La segunda a partir de Losada y el paso por la parte posterior de la Alameda. El cortejo es distinto. Se escuchan vivas a la Virgen, petaladas e incluso se forma una bulla delante del paso que acompaña en todo momento el andar de su cuadrilla. Por poner un punto negativo en esta segunda parte en el tramo que dista entre la Alameda y la bajada de la calle Lope de Vega -Comedias- se pudo ver poco público.

El paso por San Bruno y Santa Gertrudis continuó en la línea de esta segunda parte para llegar al momento álgido de la noche con la subida de la calle Carmen. Quizás el momento de hermandad de barrio más marcado, pero sin perder las formas. 

Y de aquí a la iglesia del Carmen en un constante paseo de la Patrona por los aledaños de su casa durante todo el año. 

38 años tuvieron que pasar para poder ver a la Virgen del Carmen de nuevo pasear por las calles de La Isla en su festividad. Bendita espera. A ninguno de los presentes se le podría haber pasado por la cabeza un cambio de esta magnitud hace, apenas, un par de años. Ahora es una realidad y desde la Hermandad del Carmen y los cofrades que la conforman deben seguir potenciando esta festividad junto a la Patrona.

"La Virgen del Carmen debería salir en su día". Y salió. (ISLAPASIÓN).

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