Los romeros de la jerezana Divina Pastora de San Dionisio, llenaron este sábado de luz y de alegría, las calles de Jerez, por medio de una peregrinación extraordinaria a la parroquia de San Juan Bautista de La Salle y Nuestra Señora de la Estrella, que deja a la imagen de la Virgen en este emplazamiento, hasta el domingo día 26 de abril.

Todo comenzó a las doce, en la Plaza de la Asunción, con un repique de campanas, y con el rezo del Ángelus, en la misma puerta ojival del templo del Patrón, y continuó luego con sonido de tamboriles, con guitarras y sevillanas, y con un pisar de cascos de caballos sobre los viejos adoquines de la Tornería, que se convertían así en anuncio alegre de "algo distinto". Y a fe que lo fue.

Y lo fue, para empezar, porque Jerez no es sitio acostumbrado a estas cosas, y valga como ejemplo, el repetido comentario en las aceras, de quienes aludían sin razón al Rocío, cuando se contemplaba una comitiva que recordaba mucho a la que veremos no dentro de muchas semanas. Pero no. No era el Rocío. Era la Pastora de San Dionisio la que ocupaba plaza en una carreta tirada por un mulo castaño, una carreta ciertamente simpática, que se convertía en altar caminante para la Virgen, a la vez que en epicentro de las más de cincuenta personas que caminaban a su vera.

Hubo parada en Capuchinos, para el canto de la Salve, y para un improvisado homenaje a fray Antonio Ruiz de Castroviejo, y luego, marcha por calle Paúl y Circo, y por Córdoba y Avenida de la Feria, para cerrar la peregrinación por el Camino de Espera, antes de una llegada que tuvo tintes romeros, con sevillanas y vivas, y la entrada de la imagen en un templo, que será su casa por una semana, cargada de referencias en torno a Ella.

La primera peregrinación jerezana de este tipo, llena de tintes romeros, una cita que a poco que se siga cuidando un poco, si es que vuelve a repetirse, podría crecer en número y en intensidad. Seguro. (ISLAPASIÓN).

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