Ahora que todo acaba, la mirada regresa cabizbaja por el camino más corto. Somos conscientes de la levedad del tiempo que nos atrapa y que nos deja heridos para siempre en el morado de nuestra memoria. Aún nos duelen las llagas -la herencia de otros años- y se nos hace difícil recomponernos ante un tiempo de Pascua que acentúa las nostalgias. Se nos marcha lo que más queremos justo cuando nos habíamos acostumbrado a tenerlo.

Ahora que todo acaba, las corcheas se abaten en retirada en mudos pentagramas de la forma marcha. Ahora es cuando el rezo profundo de una saeta empieza a ensayarse en la soledad de un cuarto. Cuando los mejores versos empiezan a escribirse en la cuadrícula que hace más llevadera la espera. La tinta traspasa la celosía de los recuerdos dándole rima de arte mayor.

Ahora que todo acaba es cuando la túnica vuelve a su estado natural que es la arruga. Cuando el capirote se refugia en el altillo, lejos del alcance de nuestra mirada, fraguando el dulce reencuentro de la Cuaresma. Ahora es cuando el programa deja de ser de mano y se convierte en bien preciado, ocupando su lugar en el archivo de nuestros recuerdos. Siempre hay sitio.

Ahora que todo acaba, la cera se agarra firme al asfalto como temiendo no volver a tener otra oportunidad. La ciudad se descompone por su espina dorsal y añora la compañía de tijera hasta altas horas de la noche. Todavía se oyen campanas a lo lejos y es el aldabonazo de lo soñado contra las paredes del "tempus fugit".

Ahora que todo acaba, el almacén sale victorioso. La cofradía se mira de puertas adentro y empieza a gestarse otra maravilla. La vida brota entre la savia nueva y la hermandad se hace cada vez más grande. Es cuando la fe vuelve a crecer, incluso, entre mochilas, cuadernos y plumieres y es cuando la infancia nos vuelve a dar ejemplo.

Ahora que todo acaba, lo vivido nos arrastra al eterno conflicto con los sentidos. Caprichosos, nos devuelven lentamente el trofeo con que nos han vencido en un tiempo que se agota sin descuento. Nada queda de todo cuanto tuvimos en un amor con fecha de caducidad. O eso cree.

Ahora que todo acaba es cuando verdaderamente todo empieza. Feliz Pascua de Resurrección.



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