Desde el año 2001 no vivía la Semana Santa de San Fernando una semana completa de cofradías. Desde entonces siempre por alguna razón -principalmente la lluvia- algunas hermandades habían tenido que suspender su salida procesional o reducirla.

Tras unos días de buen tiempo llegó la mañana del Domingo de Resurrección con también unas temperaturas primaverales y un cielo despejado de nubes.

A las nueve y media de la mañana el pregonero de la Semana Santa abría las puertas de San José Artesano para que el cortejo de Resurrección iniciara su particular penitencia por las calles de San Fernando.

En el interior del templo los hermanos con la blanca túnica de capa comenzaban a creerse que tras dos años de no poder salir por la lluvia este año Jesús Resucitado si se encontraría con los fieles y devotos isleños.

La procesión comenzaba con la aparatosa salida a ruedas del templo de San José Artesano y tras la cual se le debe añadir el trozo sobrante de la cruz al Resucitado para contemplar la visión completa del mismo y que por las dimensiones del templo se debe quitar dentro.

La Agrupación Musical Virgen de las Lágrimas fue la encargada de poner sus marchas tras este paso que estrenó también a su cuadrilla de hermanos cargadores que durante los dos años anteriores no pudieron salir por la lluvia.

Las marchas se sucedían en un andar muy pausado pero que iba cumpliendo los horarios previstos para este cortejo. Las representaciones de hermandades y asociaciones antecedían al paso en el que figuraba un crespón negro en uno de los candelabros de guardabrisas.

La llegada al convento de las Madres Capuchinas trajo los primeros aplausos del público tras el rezo junto a las monjas en el interior por parte de algunos miembros de la Junta de Gobierno y los monaguillos más pequeños de la cofradía.

Desde este enclave de la ciudad hasta la Carrera Oficial pasando por Rosario, Murillo y La Herrán en zonas en las que comenzó a concentrarse una mayor cantidad de público. En la propia Carrera Oficial -tras el paso por el palquillo de toma de horas en tiempo marcado- si se notó la ausencia de un gran porcentaje de los abonados.

La vuelta a su templo por Isaac Peral y el Parque Almirante Laulhé fue el punto más álgido en cuanto a público y también los momentos en los que la Agrupación Virgen de las Lágrimas pudo desarrollar todo su potencial con las marchas más espectaculares para el deleite del público y la cuadrilla de hermanos.

Antes de entrar en el templo sonó la marcha "Islapasión" para la maniobra de giro a la que siguió una levantá -la última de la Semana Santa- a cargo del director espiritual de esta hermandad, el Rvdo. P. Lázaro Albar, para tras la misma encajar el paso antes de cruzar el dintel del templo.

A la misma hora que siete días antes comenzaban a llegar a La Salle los primeros hebreos azules y blancos se recogía la última de las hermandades que procesionan en La Isla. Metáfora de lo efímero, siete días de cofradías que finalizaron con la Resurrección. (ISLAPASIÓN).

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