Todo hacía presagiar que sería una jornada inolvidable. Desde bien temprano el colegio de La Salle de la calle Real aglutinaba a un gran número de cofrades de Cristo Rey. Entre hebreos, penitentes, cargadores y miembros de junta conformaban una amalgama de azules y blancos que se difuminaban en el azul del cielo que marcaba una soleada tarde de primavera.

Entre el bullicio normal de los más pequeños y los nervios de los mayores se iba configurando ese comienzo idílico de la Semana Santa que cambia clases por lugares para guardar atributos y patios como la mejor manera de plantear un cortejo.

Con la presencia del alcalde de la ciudad, José Loaiza, el arcipreste de San Fernando. el Rvdo. P. Alfonso Gutiérrez Estudillo, y el pregonero de la Semana Santa de 2015, Antonio Jesús Campos Martínez, se daba paso en el interior de la capilla al rezo ante los Titulares que fue dirigido por el párroco de San Francisco, el Rvdo. P. Gonzalo Núñez del Castillo.

El Hermano Mayor de Cristo Rey, Manuel Clavaín, entregó tras este rezo al pregonero la simbólica llave que abre la Semana Santa de la ciudad tras esto procedió a abrir la puerta -tras un acto en el que un hermano golpeó la puerta desde fuera- y a dejar pasar al primer cortejo de los que desfilan por la ciudad. Sonó a la salida de la Cruz de Guía la marcha "Cristo Rey" de Agripino Lozano interpretada por la Banda de Música de la Hermandad del Nazareno.

Las primeras secciones de hebreos de palma o rama de olivo comenzaron a salir antecediendo las primeras levantás dentro del templo del paso de Cristo Rey. El último toque del llamador antes de salir a la calle Real lo dio el párroco de San Francisco como homenaje al 250 aniversario fundacional de esta parroquia que se celebra en este año.

El paso de Cristo Rey comenzó a pisar la calle Real cuando los primeros aplausos dieron lugar a la interpretación de las primeras marchas por parte de la Agrupación Musical Isla de León.

Sonó entre ellas "Cristo Rey en La Salle" todo un himno en el comienzo del transitar de este paso de misterio que lució majestuosamente con la incorporación de los nuevos candelbaros de guardabrisas en las esquinas del mismo.

La capilla una vez salido el paso de misterio acogió a los primeros penitentes de capirote azul que anteceden a la Virgen de la Estrella. El paso de palio se elevó en la capilla mientras sonaba de fondo la saeta que año tras año antecede a esta salida. Los toques del llamador estuvieron a cargo de Lola Olmo, hermana de la cofradía, por el fallecimiento de su padre en los últimos meses.

El paso de palio de la Estrella lasaliana cruzó el dintel entre aplausos y las marchas que se fueron sucediendo por parte de los músicos de la Banda de la Hermandad del Nazareno. 

El cortejo discurrió con su pausado caminar debido a los pequeños que abren las primeras secciones pero marcando los horarios establecidos.

Destacaron en su recorrido el momento del paso por el comienzo de la calle Las Cortes en la que los cargadores de Columna -como ya es casi una tradición- esperaban a los pasos de Cristo Rey y la Virgen de la Estrella para dar ánimos en esta salida procesional.

El recorrido por Carrera Oficial y su paso por las Siete Revueltas marcaron la vuelta de esta cofradía a la capilla de La Salle en lo que fue una tarde de Domingo de Ramos de ensueño gracias al gran público, el buen clima y las ganas de cofradías. (ISLAPASIÓN).

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