Los cofrades de San Fernando han vivido en la mañana de hoy el anuncio de una nueva Semana Santa de la voz del pregonero del 2015, Antonio Jesús Campos Martínez, que ha llenado un Real Teatro de elementos y presagios de la inminente cercanía de lo que está por venir en tan solo siete días.

El acto ha estado arropado por los cofrades de La Isla que han llenado el Teatro en el que incluso se tuvieron que añadir 50 localidades adicionales para poder seguir el que es quizás el acto de mayor relevancia de los que se celebran en la ciudad durante el año.

Desde bien temprano en las inmediaciones del Teatro se agolparon los cofrades mientras comenzaban a llegar las primeras autoridades civiles, religiosas y militares de la ciudad. El pregonero, Antonio Jesús Campos, saludaba a cuantos cofrades en los últimos momentos querían desearle suerte.

Eran los primeros momentos en los que el público comenzaba a ocupar sus asientos en el Teatro mientras las marchas se sucedían por parte de la Sinfónica Municipal de San Fernando.

Cuando se abrió el telón se descubrió junto a la presidencia una pequeña estancia en la que descansaban algunos elementos que luego serían el hilo conductor del pregón en cada uno de sus apartados.

A las doce del mediodía y con el rezo del Ángelus por parte del director espiritual del Consejo de Hermandades y arcipreste de la ciudad, el Rvdo. P. Alfonso Gutiérrez Estudillo, comenzó un acto en el que tras el rezo la secretaria del Consejo de Hermandades, Beatriz Román, hizo lectura del acta por la cual se nombró el pasado mes de octubre como pregonero al periodista isleño Antonio Campos.

Tras la intervención de la secretaria la Banda Sinfónica Municipal de San Fernando interpretó la marcha ‘Humildad, Paciencia y Penas’ de José Ribera Tordera dedicada al pregonero y que el propio Campos eligió por ser la primera de las que suenan tras el palio de la Virgen de las Penas de su cofradía del Domingo de Ramos.

Al finalizar la marcha tomó la palabra el periodista y director de ISLAPASIÓN, Eduardo Albarrán Orte, quien presentó a Antonio Campos haciendo un perfil personal y profesional en el que se fueron desgranando algunos aspectos del exaltador. Desde su formación como periodista hasta su labor en los medios de comunicación y su vinculación con las hermandades, especialmente con la de Humildad y Paciencia.

Los sones de la marcha ‘Amarguras’ pusieron el final a una presentación en la que se recordó también el momento en el que la Virgen de las Penas entra en Carrera Oficial con esta misma marcha. Los últimos compases de la composición de Font de Anta y los aplausos del público sirvieron para que el pregonero se acercara a sus folios y comenzara su canto al amor de la primavera.

‘Amor de primavera’ así se tituló la primera de las partes del Pregón en la que la cadenciosa voz del pregonero comenzó a recitar una historia de amor rematada en versos. Un comienzo que sirvió para cantar a una primavera que se terminó resumiendo en Semana Santa. Los versos concluyeron diciendo

Amar con fe,

con fuerza, con firmeza.

Amar improvisando,

de memoria.

¡Amar la Semana Santa!

Tras esto llegó el momento de los saludos protocolarios. Aquí el pregonero nombró a las tres primeras imágenes: La Virgen del Carmen y San José –Patrona y Patrón de San Fernando respectivamente- y Jesús Nazareno, el Regidor Perpetuo de La Isla. A las tres devociones de San Fernando quiso encomendarse el pregonero antes de saludar a las autoridades civiles –encabezadas por el alcalde de la ciudad José Loaiza-, religiosas –presidida por el Arcipreste-, militares –representadas en el Almirante Jefe del Arsenal de Cádiz- y cofrades presentes.

La segunda de las partes en las que se dividió el pregón titulada ‘Bola de cera’ en la que el pregonero volvió a ser niño, volvió a la infancia cofrade asegurando “Hoy, sentado en el escalón del zaguán y viendo pasar la cofradía, sueño con volver a ser ese niño que moldea el mundo y lo que ve con sus manos”.

De la infancia a la espera. Antonio Campos desgranó la ‘Cuaranta giorni’, el tiempo de Cuaresma para ir desgranando elemento tras elemento todos aquellos que van anunciando la llegada de una nueva Semana Santa. Desde la llegada del azahar a los estrenos en las cofradías pasando por los roscos de La Victoria.

Dejó la espera el pregonero para enfundarse en el ‘Gozo efímero’ de los siete días que están por llegar. Un gozo que culmina, según el pregonero cuando “Todo se desvanece en el último suspiro, que no es suspiro hasta que no es Cristo el que expira en el ocaso de un Viernes Santo lacerante”.

Y del gozo a los sentidos. Campos Martínez fue deshaciendo cada uno de los sentidos y vinculándolos con la Semana Santa: el sonido de una levantá, el olor a incienso y lirios, el sabor a caramelos y roscos, el tacto del terciopelo y la visión de la obra de tantos artistas que pasaron por La Isla.

Pero todos estos sentidos comenzaron con el ‘Hosana’ con una interminable lista de preguntas en las que el pregonero se sirvió de los distintos comienzos de la Semana Santa para rematar un canto de alabanza al Domingo de Ramos en los versos:

Siguiendo el cauce del río,

donde la Fe desemboca,

una cadencia barroca

provoca el escalofrío.

Compás de tiempo tardío

en las vidas que soñamos.

Una semana esperamos,

las demás son tan ajenas

que entera tu vida estrenas

cada Domingo de Ramos.

Y no se alejó el pregonero del Domingo de Ramos, ni de su barrio de la Ardila. En Carmen, una mujer del barrio, quiso personalizar el pregonero las situaciones adversas que se viven en nuestra sociedad. De los desahucios al paro. Pero en todo caso reflejado en la espalda del Cristo de Humildad y Paciencia como se reflejan a diario las vidas de centenares de isleños que le piden y ruegan por un futuro mejor.

Desde la Ardila pasó el pregonero a repasar el resto de los barrios de La Isla ejemplificados en sus advocaciones. De la Ardila a la Pastora, de la Pastora a la Bazán y así un recorrido en la memoria del cofrade buscando una ‘Devoción marinera’, el Cristo del Perdón, con la que comenzó esta parte del Pregón.

El inevitable recorrido por las distintas advocaciones de la Semana Santa la dejó el pregonero para el siguiente motivo del pregón:  ‘La Pasión’. En esta fue recorriendo en prosa los detalles más significativos de cada una de ellas en un canto a las singularidades de la Semana Santa isleña.

La devoción de cada madrugada de Viernes Santo, Jesús Nazareno, estuvo muy presente de nuevo en el Pregón. ‘Andar nazareno’ que así se titulaba el fragmento que Antonio Campos leyó mostró a los cofrades de La Isla que “Cuando el Señor de la Isla camina, lo hace dando la lección de amor más grande en la forma más hermosa” y así, en la zancada del Regidor Perpetuo quiso el pregonero enclavarse que remató con los versos

Dios camina por la Isla

y yo no salgo de mi asombro

toda la ciudad a tus pies rendida

nazareno cuando te nombro.

El Crucificado y ‘el rostro femenino de Dios’ fueron los siguientes puntos del peregrinar particular del pregonero quien ahondó en distintas advocaciones marianas de la ciudad para contemplar al mismo Dios recreado en la Santísima Virgen.

Aunque no terminó aquí el cántico a la Virgen puesto que en ‘Esperanza’ el pregonero quiso teñir el pregón de verde y colocar esta advocación como centro de sus palabras.

En ti terminan las vidas

que no quieren ser perfectas.

Final de fe que proyectas

tu nombre en causas vencidas.

Consuelo de almas heridas,

fragor que todo lo alcanza.

Calma, espera y templanza

en el rostro que se agacha.

En ti la Gloria, muchacha.

¡No faltes nunca, Esperanza!

Si el Pregón comenzó con la niñez el pregonero no quiso dejar de lado a ‘Aquel viejo cofrade’ en referencia a aquellos que lo fueron todo en sus hermandades y que han visto “pasar las hojas del calendario” y para los que “los años no han gastado tus ganas de Semana Santa aunque tus fuerzas se empeñen en aparentar lo contrario”.

No quiso olvidarse el pregonero de aquellos que por cualquier razón no pueden vivir la Semana Santa desde las aceras. Para ellos, encendió una vieja radio de la que se escucharon algunos sonidos de la Semana Santa, los mismos que el pregonero acerca desde la radio en estos días y que hace de su profesión su pasión de cada día de la Semana Santa.

Tras el repaso al poder de la comunicación y la radio en Semana Santa el pregonero quiso hacer un paréntesis para agradecimientos. A cofrades, amigos y su familia quiso agradecer tantos momentos vividos y el apoyo recibido también al afrontar la tarea de escribir el Pregón.

El Pregón terminó con una ‘Reflexión postrera’ la que Antonio Campos quiso hacerse en la que vació lo último que quedaba en sus folios. En esta reflexión el pregonero afirmó que “Nos empeñamos en anclar las tradiciones y en hacerlas anacrónicas en el tiempo, temiendo que el pasar de los años borre como un algodón el recuerdo indeleble de aquella Semana Santa. Elevamos a dogma de fe el siempre se ha hecho así como respuesta, cuestionando el horizonte que sobrepasa la memoria. Construimos argumentos rocosos y nos defendemos en el barroco de las palabras. Nos aferramos a la nostalgia y nos olvidamos de que, como decía Cernuda, lo que aquí se recrea es el tiempo sin tiempo del niño”.

También aseguró en esta mirada al presente y futuro que “Aspiremos a lo añejo, a la provechosa sabiduría que da la experiencia, pero no caigamos en lo añoso, el retraso y el inmovilismo al que nos lleva el camino de la ignorancia”.

Los versos del canto de una nueva Semana Santa concluyeron un pregón que arrancó en aplausos al auditorio cuando se escuchó el he dicho tras reafirmar que:

¡Vayamos al encuentro, cofrade!

¡Vayamos mirándole la cara!

que viene ya lo que en ti ha nacido,

¡que ya empieza tu Semana Santa!

La interpretación de los himnos nacional y andaluz pusieron el colofón a un mediodía de una estrenada primavera en el Real Teatro de Las Cortes en el que Antonio Campos reunió los elementos de una nueva Semana Santa para anunciar su llegada más inminente. (ISLAPASIÓN).


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