Quizás es uno de los actos más emotivos de los que acontecen en la Cuaresma de San Fernando. La noche antes del Domingo de Pasión los cofrades de la Vera-Cruz trasladan al Crucificado de esta corporación de forma solemne hasta el altar de Besapié que presidirá en la jornada de mañana.

Para ello la hermandad tiene a bien invitar al pregonero de la Semana Santa que en el último de los actos protocolarios lleva sobre sus manos al crucificado de la Vera-Cruz. En este año ha sido junto a uno de los vicarios parroquiales del Santo Cristo con quien Antonio Campos ha sostenido al Cristo de la Vera-Cruz. 

Acompañados por cirios verdes y entre la oscuridad del templo del Santo Cristo el crucificado fue trasladado y abierto el Besapié y Besamano para los fieles que se acercaron a este emotivo acto de la cofradía del Miércoles Santo. (ISLAPASIÓN).

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