El Santísimo Cristo de la Buena Muerte de la sevillana hermandad de la Hiniesta ha vuelto a su parroquia tal y como Antonio Castillo Lastrucci lo concibió. En la mañana de ayer, y tras más de ocho meses de intervención por parte de Pedro Manzano, el crucificado ha vuelto a ocupar el corazón del barrio de San Julián.

Como decimos una intervención más que exitosa. Pedro Manzano ha devuelto de una manera suave y fiel la policromía original de la imagen, descubriéndose algunas llagas y heridas, propias del proceso al que Jesús fue sometido, que con el paso del tiempo, la cera, la suciedad y el humo de las velas, se habían perdido. Es de destacar por ejemplo, el hematoma que aparece en el hombro izquierdo del crucificado, como señal de la carga de la cruz hasta el Gólgota. 

Recordamos que el pasado 26 de abril, la imagen fue retirada del culto y llevada hasta el taller de Pedro Manzano, después de ser sometido a pruebas clínicas y de la realización de un informe fotográfico, el Cristo ha sufrido un proceso de limpieza en la policromía debido a la suciedad acumulada con el paso del tiempo, lo que ha producido que se redescubra la tez original.

También, la desaparición de la policromía en distintas partes del cuerpo, así como, la acumulación de cera en las piernas de la imagen, han sido otros dos puntos importantes en la citada intervención.

Ha sido la primera vez desde que Antonio Castillo Lastrucci gubiara a la imagen, 1938, que el Cristo de la Buena Muerte se ha visto sometido a una restauración tan profusa. Sólo en 1991 un cambio en la cruz que va enclavado el crucificado, hizo que se marchara durante un breve espacio de tiempo la imagen de la Parroquia de San Julián. (ISLAPASIÓN).

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