Tal día como hoy, 1 de noviembre, hace diez años se coronaba en la plaza que lleva su nombre la Titular de la Hermandad de la Divina Pastora. En aquel momento ISLAPASIÓN hizo un despliegue extraordinario por lo especial de la cita. Hoy diez años después volvemos a traer algunos documentos –incluso ampliados- de la jornada gloriosa para los cofrades pastoreños y La Isla en general.

Más de 700 fotografías del Solemne Pontifical de Coronación y de la posterior salida extraordinaria con motivo de la Coronación. Momentos históricos que hoy vuelven a nuestra web para el deleite de nuestros visitantes y el recuerdo de los pastoreños que nos visitan.

Para resumir lo que fue aquella jornada nos remitimos a la crónica –en varias piezas- del cofrade isleño, periodista y quien fuera posteriormente Pregonero de la Semana Santa, Arturo Rivera Barrera, en la edición del 2 de noviembre en DIARIO DE CÁDIZ.

La imagen de la Divina Pastora se corona en el corazón de su barrio

Más de 3.000 personas presenciaron a mediodía el pontifical del obispo diocesano que tuvo lugar en la plaza contigua a la parroquia

Ayer hubo paraguas abiertos –y muchos– en la plaza de la Divina Pastora pero no por la tan temida lluvia que hasta la misma noche antes había estado presente sino para protegerse de un sol radiante, más típico de un 15 de agosto que del día de Todos los Santos.

Fue el mejor regalo que pudo tener la familia pastoreña en un día como el de ayer, una jornada en la que culminó la larga espera de casi un año y en la que la imagen de la Divina Pastora de las Almas fue coronada canónicamente por el obispo diocesano, Antonio Ceballos Atienza, en el transcurso de un multitudinario y memorable pontifical que puso el punto final a la importante efeméride que ha propiciado este acontecimiento religioso: el cincuentenario de la parroquia que preside esta imagen mariana que recibe culto desde finales del siglo XVIII.

La titular de la hermandad, de la parroquia y del barrio, recientemente nombrada también copatrona de San Fernando, se convirtió en la segunda imagen de la ciudad que ha sido coronada canónicamente y que ha recibido así la mayor distinción religiosa que se puede conceder a una talla mariana.

Hasta el momento, sólo una imagen ostentaba tal distinción: la Santísima Virgen del Carmen, patrona de la ciudad. Sólo una vez La Isla había vivido un acontecimiento similar al que ayer se celebró en la plaza de la Pastora y eso pasó hace más de medio siglo, hace ya 53 años. También en la Diócesis hacía tiempo que no se vivía una coronación. La última fue la de la Virgen de la Oliva de Vejer, que ocurrió hace ocho años.

La Pastora isleña es además la segunda imagen de esta advocación tan ligada a la orden de los capuchinos que se corona en España y la primera que lo hace en la Diócesis de Cádiz y Ceuta tras la reciente celebración del Sínodo Diocesano.

Ayer todo salió según lo previsto. Quizás hasta mejor. Nadie, sobre todo tras las intensas lluvias que habían acompañado el triduo previo a la coronación, se esperaba un día tan bueno y tan impropio de un avanzado otoño como el que hizo en esta festividad del 1 de noviembre.

Las calles se transformaron y se engalanaron con banderas y reposteros para acoger la coronación. La parroquia, la hermandad y el barrio se vistieron con sus mejores galas, de chaqué y mantilla para una ocasión histórica. Más de 3.000 personas se dieron cita en el corazón del barrio de la Pastora para asistir al pontifical, una larga ceremonia que duró tres horas y que contó con el acompañamiento musical del orfeón Virgen de la Escalera, de Rota, y de la orquesta de Volvogrado, que interpretaron durante la ceremonia la Misa de la coronación de Mozart.

En la plaza no cabía ni un alfiler. Desde antes de las diez de la mañana había gente aguardando el inicio de la ceremonia. A las once y media, las puertas del templo parroquial se abrieron de par en par para dejar salir al pequeño cortejo –compuesto por los miembros del consejo pastoral de la parroquia y por la junta de gobierno de la hermandad– que precedía el paso de la copatrona. Las campanas al vuelo y los aplausos del público aclamaron la salida de la Virgen. Sobre los pies, muy despacio, el impresionante paso pastoreño atravesaba la plaza para dirigirse hacia el altar que se instaló al aire libre, junto a la calle Daniel González.

A la espera de la imposición de la corona, la Divina Pastora salió tocada sólo con una guirnalda de flores y una sencilla toquilla sobre su cabeza.

Entre aplausos y los primeros cánticos del orfeón, la Divina Pastora subió hasta el centro del altar para presidir el pontifical rodeada de su junta de gobierno y del consejo pastoral de la parroquia.

Minutos más tarde, a las doce del mediodía, salía tras la cruz parroquial la procesión del clero que concelebró la función religiosa junto al párroco, José Francisco Piñero Serván, el provincial de los capuchinos, Juan Jesús Linares Fernández, y el obispo de Cádiz, Antonio Ceballos.

Ave María flamenca

El ritual de la coronación llegó después de la homilía que pronunció el obispo diocesano, aproximadamente a la una y cuarto de la tarde. Tras bendecir las potencias del Niño Jesús, la ráfaga y la corona, el prelado, acompañado del párroco, subió por la escalera instalada junto al paso para imponer la presea de oro a la Divina Pastora. Fue un momento clave, que el multitudinario público aguardó en silencio y que se irrumpió finalmente por un estruendo de tracas y un repique de campanas. La artista isleña Niña Pastori, acompañada a la guitarra por su marido Chaboli, culminó el ritual de la coronación con su particular y muy flamenca versión del Ave María de Shubert. Tras su aplaudida actuación, la cantante fue saludada por el obispo y respondió agradecida a la ovación del público.

Día de fiesta en la Pastora

Tarde de mantillas, chaqués y costales. El barrio de la Pastora vivió ayer por la tarde la segunda parte de su fiesta religiosa con la salida en procesión de alabanzas de la Divina Pastora de las Almas ya coronada. Hacía apenas unas horas que la imagen de la Virgen había retornado a su templo –a los sones del Aleluya de Haendel tras concluir el pontifical, a las dos y media de la tarde– cuando de nuevo las puertas de la parroquia volvían a abrirse para salir esta vez en procesión por las calles de su barrio que no suele recorrer cada 15 de agosto.

Este insólito itinerario fue correspondido por los vecinos de la Pastora, que quisieron felicitar a la Virgen por su coronación decorando sus balcones y terrazas con colgaduras, reposteros, banderas y mantillas, muchas de ellas con la fotografía de la Virgen. Desde Augusto de Miranda a la plazoleta de las Vacas (Sánchez de la Campa), pasando por Carraca a la plaza del Merendero, carteles de la salida del 15 de agosto, día en que la Pastora procesiona, adornaban paredes y muros al paso del cortejo.

Un cartel de bienvenida le dedicó la asociación de vecinos la Pastora con la siguiente leyenda: "Qué Virgen tan bonita tiene mi barrio que le miramos su cara y desaparece nuestro calvario", colgado en la plazoleta de las Vacas.

La marcha Divina Pastora de las Almas, del compositor isleño José González García, e interpretada por la banda de la música de la Cruz Roja de San Fernando, recibió a la Virgen en la calle en su primera salida procesional después de ser coronada.

Lucía la copatrona de la ciudad la corona de oro pero sin la ráfaga que horas antes le había sido colocada en una larga, calurosa y concurrida ceremonia, así como todas las ofrendas de broches, anillos, pulseras e insignias que le han regalado en las jornadas previas del triduo para esta ocasión tan especial.

Sobre su paso dorado y exornado con rosas, nardos y trompetillas de color blanco, la Pastora brillaba con luz propia bajo el resplandeciente dorado de su corona y su sencillo y coqueto manto bordado. Salió del templo aún de día pero apenas enfilar la plaza Sánchez de la Campa a los sones de la marcha Aniversario Macareno el sol se fue poniendo justo a tiempo para que el castillo de San Romualdo se iluminara con fuegos artificiales que anunciaron el paso de la Virgen por su nuevo itinerario.

Además de la corona, la copatrona – título que recibió de forma oficial por el Pleno del Ayuntamiento el pasado 22 de octubre–, estrenó la peana sobre la que se erige la imagen.

Durante las cuatro horas que permaneció en la calle en procesión, la Virgen estuvo arropada por cientos de fieles que se fueron sumando al paso del cortejo en esta histórica y extraordinaria salida procesional. Llamó la atención que muchas hermandades pastoreñas de otras localidades y provincias, sobre todo de Sevilla, se sumaran a los actos de la coronación, por la mañana, y a la procesión, por la tarde.

El cortejo lo abría la banda de cornetas y tambores Isla de León y las hermandades de la parroquia, Misericordia, Ecce Homo y Huerto, al que siguieron el consejo pastoral, mujeres vestidas de mantilla, hermanos mayores y una representación del clero local.

Como es habitual en esta procesión, el grueso del cortejo procesiona de forma agolpada delante del paso de la Virgen, donde se mezclan hermanos de la hermandad, fieles, curiosos, fotógrafos aficionados y costaleros. Y tras la Virgen, la penitencia y la banda de música de la Cruz Roja de San Fernando que despidió a la copatrona con la marcha Salve, madre de la Salud, sobre las diez de la noche, en una emotiva recogida. 

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